Desafío bajo tierra: claves para un uso eficiente del agua subterránea en la ganadería formoseña


En una provincia donde la disponibilidad de agua condiciona gran parte de la producción ganadera, conocer las características del subsuelo antes de realizar una perforación se convirtió en una herramienta fundamental para evitar errores costosos. Especialistas del INTA El Colorado y del Servicio Provincial de Agua Potable (SPAP) de Formosa advirtieron que los acuíferos presentan una gran variabilidad y que no existen garantías de encontrar agua apta simplemente por perforar un terreno.

La ingeniera hídrica e investigadora del INTA El Colorado, Mabel Amarilla, explicó que los acuíferos formoseños son heterogéneos y responden a condiciones geológicas y geomorfológicas muy diversas, por lo que cada proyecto debe apoyarse en información específica del lugar. Según indicó, la calidad y disponibilidad del recurso dependen de factores como el tipo de sedimentos, la profundidad del nivel freático y la influencia de cursos de agua superficiales.

Esta complejidad se refleja incluso entre establecimientos vecinos. Dos perforaciones ubicadas a pocos metros pueden arrojar resultados completamente distintos, con agua dulce en un punto y elevados niveles de salinidad en otro. Por eso, los especialistas recomiendan abandonar las generalizaciones y trabajar sobre estudios concretos antes de tomar decisiones de inversión.

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Foto: INTA

Diferencias regionales que condicionan el acceso al agua

Las particularidades del territorio formoseño explican gran parte de estas variaciones. En el oeste provincial, especialmente en la zona de Ingeniero Juárez, la capa no saturada supera los 15 metros de profundidad y está compuesta por materiales finos como limos y arcillas, condiciones que ralentizan los procesos de recarga de los acuíferos.

La situación es diferente en el área de Formosa capital, donde la zona no saturada alcanza apenas unos cuatro metros y predominan materiales más gruesos, como arenas de distintas granulometrías. Estas características favorecen una mayor retención y circulación del agua, generando escenarios hidrogeológicos muy distintos dentro de una misma provincia.

Otro ejemplo se observa en las áreas cercanas al riacho El Porteño. Allí, los monitoreos realizados por los especialistas muestran que la calidad del agua puede modificarse significativamente a lo largo del año, registrando aumentos de salinidad durante los períodos secos y mejoras luego de las lluvias o del ingreso de agua proveniente del Bañado La Estrella. Esta dinámica obliga a mantener controles permanentes sobre el recurso.

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Foto: Revista Chacra

La importancia de medir antes de producir

Desde el SPAP remarcan que una perforación no termina cuando se encuentra agua. El ingeniero en perforaciones Raúl Sosa sostuvo que evaluar el comportamiento del pozo es tan importante como ejecutar la obra misma, ya que de ello depende la sustentabilidad del sistema en el tiempo.

Para ello se realizan ensayos de bombeo que permiten conocer parámetros esenciales como el nivel estático, el nivel dinámico, la capacidad de recuperación y el caudal disponible. Estos datos son determinantes para dimensionar correctamente las bombas y evitar fallas operativas o inversiones mal planificadas.

Además, los especialistas advierten que la falta de información técnica puede derivar en sobreexigencias del pozo, disminución de su vida útil y pérdidas económicas importantes. Por esa razón, recomiendan incorporar evaluaciones hidráulicas desde el inicio de cada proyecto ganadero.

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Recomendaciones para garantizar seguridad hídrica

Los técnicos coinciden en que la primera medida debe ser la realización de estudios de prospección que permitan identificar las características del terreno y del acuífero. A esto se suma la necesidad de efectuar análisis físico-químicos completos para determinar si el agua es apta para el consumo animal, especialmente en regiones donde la salinidad fluctúa según las condiciones climáticas.

También resulta indispensable calcular correctamente la demanda hídrica del rodeo. Amarilla recordó que durante los períodos de altas temperaturas un bovino puede consumir entre 80 y 100 litros de agua por día, lo que obliga a revisar la capacidad de abastecimiento y almacenamiento de cada establecimiento.

Por último, los especialistas recomiendan combinar distintas fuentes de provisión. La integración de reservorios de agua de lluvia con perforaciones confiables constituye una de las estrategias más eficaces para enfrentar la variabilidad climática de Formosa. Desde el INTA y el SPAP sostienen que el agua subterránea debe entenderse como parte de un sistema integral, donde la planificación basada en información técnica permite reducir riesgos, mejorar la productividad y garantizar una gestión más eficiente de un recurso esencial para la ganadería.