El mercado de cría perdió firmeza y los vientres cerraron mayo con bajas significativas
El mercado de cría en la ganadería argentina cerró mayo con una tendencia bajista en las principales categorías de vientres, consolidando un escenario de menor firmeza respecto de las semanas previas. Las vaquillonas con garantía de preñez sufrieron una caída cercana al 11% semanal, convirtiéndose en uno de los movimientos más destacados del período.
De acuerdo con el relevamiento de AZ Group para deCampoaCampo, esta categoría alcanzó un valor promedio de $2.342.133 por cabeza durante la semana 22. Si bien continúa siendo una de las alternativas más demandadas para la reposición de rodeos, el ajuste observado refleja una mayor cautela por parte de los compradores al momento de incorporar genética y capacidad productiva.
La baja también interrumpió la tendencia de estabilidad que había caracterizado al segmento durante buena parte de los últimos meses. El retroceso de precios aparece en un contexto donde muchos productores evalúan con mayor detenimiento las inversiones en vientres, especialmente frente a la necesidad de administrar costos y capital de trabajo.

Las vacas preñadas acompañaron la tendencia
La corrección dentro de la cría no se limitó a las vaquillonas. Las vacas nuevas con garantía de preñez también registraron una disminución en sus valores, alcanzando un promedio de $2.421.385 por cabeza. Aunque continúan liderando las cotizaciones dentro del mercado de cría, los precios mostraron señales de debilitamiento respecto de semanas anteriores.
El interés por esta categoría sigue vinculado a su capacidad de generar producción inmediata dentro de los establecimientos ganaderos. Sin embargo, la menor agresividad de la demanda comenzó a reflejarse en los remates y operaciones particulares, donde los compradores priorizan la selectividad y la eficiencia de las inversiones.
Las vacas usadas con garantía de preñez también exhibieron valores más moderados. El promedio semanal se ubicó en $1.622.349 por animal, consolidando una importante diferencia respecto de los vientres más jóvenes. La brecha entre categorías refleja que el mercado continúa premiando la edad y el potencial reproductivo de los rodeos.

Los conjuntos con cría mantuvieron precios más contenidos
Dentro de las categorías destinadas a productores que buscan incorporar hacienda en forma inmediata, las vacas nuevas con cría alcanzaron un promedio de $1.277.481 por lo que pisa. Se trata de uno de los segmentos que mantiene una demanda relativamente estable debido a la posibilidad de sumar vientres y terneros en una sola operación.
Las vacas usadas con cría, en tanto, registraron un promedio de $1.071.563. Aunque los valores permanecen por debajo de los observados en categorías de mayor potencial reproductivo, continúan representando una alternativa atractiva para establecimientos que buscan ampliar stock con menores requerimientos de inversión inicial.
Por su parte, las vacas sin servicio alcanzaron un valor medio de $1.156.830 por cabeza. Esta categoría suele funcionar como una referencia del mercado de reposición y mostró un comportamiento más moderado frente a las bajas observadas en los vientres preñados.
La relación ternera-vientre sigue favoreciendo la reposición
Más allá de los movimientos de precios, uno de los indicadores que mejor refleja la situación del mercado es la relación entre el valor de las terneras y el de los vientres preñados. Este índice permite medir cuántas terneras son necesarias para adquirir una vaquillona o vaca preñada.

Durante la última semana de mayo, la relación ternera-vaquillona preñada se ubicó en torno a 2,19, mientras que la relación ternera-vaca nueva preñada alcanzó aproximadamente 2,26. Estos niveles continúan siendo observados atentamente por los criadores al momento de evaluar estrategias de reposición o expansión de rodeos.
La evolución de este indicador resulta clave porque influye directamente sobre las decisiones de inversión en genética y crecimiento productivo. Cuando la cantidad de terneras necesarias para comprar un vientre disminuye, las condiciones suelen resultar más favorables para quienes buscan incrementar existencias.
En este contexto, el cierre de mayo dejó un mercado de cría con precios en retroceso pero todavía sostenidos en niveles históricamente elevados. La evolución de la oferta de vientres y las expectativas productivas para la próxima campaña serán factores determinantes para definir si estas bajas representan una corrección puntual o el inicio de una tendencia más prolongada dentro del negocio ganadero.
