Invertir en vientres gana atractivo: escenario favorable para expandir los rodeos
La ganadería argentina atraviesa un momento que podría marcar el inicio de una nueva etapa de expansión del rodeo. Según el último informe de Rosgan, las actuales relaciones de precios, junto con las expectativas positivas para la actividad y los nuevos incentivos fiscales, configuran un escenario propicio para invertir en vientres y acelerar la reposición de hembras.
Aunque el valor de las vaquillonas preñadas alcanzó niveles históricamente elevados, el mercado muestra señales de que los productores están apostando a fortalecer sus rodeos. El informe sostiene que la fuerte valorización de las hembras destinadas a cría responde, principalmente, a la confianza en el negocio ganadero y a las perspectivas de rentabilidad de los próximos años, más que a un deterioro del valor de la hacienda de descarte.
La reposición de vientres se consolida como una apuesta estratégica
Rosgan recuerda que la reposición de vientres forma parte del funcionamiento habitual de los establecimientos ganaderos. Cada año, los productores reemplazan los vientres descartados por animales jóvenes para mantener estable el stock. Sin embargo, existen períodos en los que factores climáticos, comerciales o políticos generan incentivos para ir más allá de la simple reposición y comenzar una etapa de expansión del rodeo.
Ese parece ser el escenario que se observa durante 2026. Desde comienzos de año, el mercado de reposición de vientres mostró una firmeza poco habitual, impulsando los valores de las vaquillonas preñadas hasta un promedio cercano a $2,4 millones por cabeza, un nivel que refleja la fuerte demanda existente por esta categoría.

Uno de los indicadores más utilizados para medir este fenómeno es la relación entre el valor de una vaquillona preñada y el precio de una vaca conserva destinada a descarte. Actualmente, se necesitan cerca de tres vacas de descarte para adquirir una vaquillona de reposición, cuando el promedio histórico de los últimos 15 años era alrededor de un 20% inferior.
La retención de terneras confirma el cambio de tendencia
El informe señala que el encarecimiento de la reposición no responde a una caída del precio de la vaca conserva, sino a una valorización mucho mayor de los vientres jóvenes, impulsada por las buenas perspectivas que ofrece la actividad.
En términos reales, el valor actual de una vaquillona preñada se ubica casi un 70% por encima del promedio registrado durante los últimos 15 años, mientras que la vaca de descarte, aunque también mejoró su cotización, se encuentra alrededor de un 40% por encima de su media histórica.
Este escenario ya comienza a reflejarse en las decisiones de los productores. Rosgan destaca que cada vez más criadores optan por retener terneras para fortalecer sus propios rodeos, en lugar de comercializarlas inmediatamente. Los números respaldan esa tendencia. Durante los primeros cinco meses del año, apenas el 16% de las terneras existentes al inicio del ciclo salió de los establecimientos.

Los feedlots también muestran señales de retención
Además de los vientres, otro indicador analizado por Rosgan es la participación de hembras en los ingresos a los corrales de engorde. Allí también aparecen señales claras de una mayor retención.
Mientras en años anteriores las hembras representaban entre el 44% y el 45% de los terneros que ingresaban a feedlots, durante este año esa participación permaneció por debajo del 40%, reflejando que una mayor cantidad de animales permanece en los campos con destino reproductivo.
El informe estima que esta relación podría modificarse parcialmente durante los próximos meses por la estacionalidad propia de la oferta de vacas de descarte, aunque considera que la disponibilidad de esta categoría continuará siendo relativamente escasa, lo que sostendría su firmeza en el mercado.

El RIMI suma un incentivo para invertir en genética
A las buenas perspectivas del negocio se agrega un nuevo factor impulsado por el Gobierno nacional. Rosgan destaca que el Régimen de Incentivo para la Mediana Inversión (RIMI) incorpora beneficios fiscales para los pequeños y medianos productores que adquieran genética registrada.
El esquema contempla una amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias, que permitiría descontar entre el 25% y el 35% del valor del animal durante el primer año de compra, además de la devolución total del IVA correspondiente una vez cumplidos los plazos establecidos.
Para Rosgan, estos incentivos podrían potenciar aún más la demanda de vientres registrados, tanto de pedigree como identificados por las asociaciones de criadores.
