Cinco países se unen para mejorar la elección de cultivares de soja
La evaluación de cultivares de soja dará un salto regional con la puesta en marcha de RRECSO-Américas, una red que reúne a especialistas de Argentina, Uruguay, Paraguay, Colombia y Perú para generar información comparable sobre el rendimiento de distintas variedades en más de 180 ambientes.
El proyecto, denominado Red Regional para la Evaluación de Cultivares, Reducción de Brechas Productivas y Transferencia de Innovación, busca mejorar las decisiones productivas en torno a la soja a partir de datos obtenidos bajo metodologías comunes. La iniciativa cuenta con participación de investigadores del INTA, el apoyo de la Universidad de Florida, financiamiento de Fontagro y ejecución de la Fundación ArgenINTA.
La propuesta tiene como punto de partida la experiencia argentina de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO), coordinada por Cristian Vissani, investigador del INTA. El desafío ahora es trasladar ese modelo de evaluación a una escala continental, conectando ambientes, investigadores, empresas y productores de cinco países.

De una experiencia nacional a una red continental
La RECSO argentina se consolidó a partir de un esquema de participación público-privada que combina financiamiento compartido, metodologías estandarizadas, control de calidad técnica y transferencia de información. RRECSO-Américas busca replicar esa experiencia y construir una red regional capaz de identificar qué cultivares de soja se adaptan mejor a cada ambiente productivo.
“Queríamos dar un salto y poder incluir a otros países en la evaluación de cultivares de soja”, explicó Vissani durante la reunión de inicio del proyecto. El coordinador nacional de la RECSO destacó la importancia de contar con un marco institucional que permita coordinar el trabajo entre los distintos países participantes.
El investigador del INTA resumió uno de los principales objetivos de la iniciativa: desarrollar redes nacionales y una red regional de ensayos comparativos de rendimiento bajo un mismo protocolo. De esa manera, los resultados podrán ser contrastados entre regiones y utilizados para construir recomendaciones más precisas.

Más de 180 ambientes bajo una misma metodología
Uno de los datos centrales del proyecto es su escala. Durante el desarrollo de la iniciativa se evaluarán genotipos pertenecientes a diferentes grupos de madurez en más de 180 ambientes distribuidos entre los países integrantes de la red.
Para que la información pueda compararse, RRECSO-Américas establecerá una metodología común. El trabajo incluirá la elaboración de una línea de base por país, un manual regional de protocolos y bases de datos que integrarán información sobre las condiciones ambientales y el comportamiento de los cultivos de soja.
La estandarización apunta a resolver uno de los principales desafíos de la evaluación varietal: transformar ensayos dispersos y con metodologías diferentes en una fuente regional de información técnica. El objetivo es que los productores y asesores puedan acceder a datos más sólidos al momento de elegir una variedad.

El INTA, con un papel central
La participación del INTA será uno de los ejes de la iniciativa. Durante el taller técnico se abordarán aspectos vinculados con la ecofisiología, el manejo del cultivo, la sanidad, las plagas y la genética de la soja, áreas fundamentales para interpretar las diferencias de rendimiento entre cultivares y ambientes.
Entre los especialistas convocados se encuentran los investigadores del INTA Marco Murgio, Lisandro Lenzi, Emilia Balbi y el propio Vissani. La intención es integrar distintas disciplinas para que la evaluación de variedades no se limite únicamente a comparar kilos por hectárea.
Información para miles de decisiones productivas
El impacto esperado del proyecto trasciende a los investigadores que integran la red. La estimación inicial contempla como beneficiarios directos a unos 5.000 productores, 15 empresas semilleras y 500 asesores técnicos, además del personal de investigación y extensión de los institutos agropecuarios participantes.
La gran apuesta de RRECSO-Américas es que la elección de una variedad de soja deje de depender únicamente de experiencias aisladas y se apoye en una red de información regional. Con más de 180 ambientes bajo evaluación, cinco países trabajando con protocolos comunes y miles de potenciales usuarios, la iniciativa busca convertir los datos en una herramienta para reducir brechas productivas en la soja.
