Sanidad vegetal: refuerzan la prevención en los Valles Calchaquíes
La sanidad vegetal volvió a ocupar un lugar central en la agenda productiva de los Valles Calchaquíes de Catamarca. Productores de vid, nogal y frutales de carozo y pepita participaron de jornadas de capacitación destinadas a fortalecer la prevención, el manejo de plagas y la trazabilidad de las producciones regionales.
Las actividades fueron impulsadas por agentes del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y reunieron a productores de Santa María y San José. El objetivo fue ampliar las capacidades locales frente a los principales desafíos fitosanitarios de una región donde la calidad y la sanidad de la producción resultan determinantes para sostener la actividad.
Una estrategia conjunta para cuidar la producción
Las jornadas sobre sanidad vegetal contaron con la participación de profesionales del Centro Regional NOA Sur del SENASA, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), de Agronomía de Zona de Santa María, dependiente del Ministerio de Desarrollo Productivo de Catamarca, y del Instituto de Educación Superior.
También participaron los municipios de Santa María y San José, en una articulación institucional que buscó acercar información técnica directamente a los productores. La propuesta apuntó a reforzar el trabajo preventivo y mejorar el conocimiento sobre las principales amenazas sanitarias de los cultivos regionales.
El eje de las capacitaciones estuvo puesto en la protección fitosanitaria y en la aplicación de estrategias de manejo integrado de plagas. La premisa es que la detección temprana, el monitoreo y la correcta aplicación de medidas de control permiten reducir pérdidas productivas y preservar la calidad de los alimentos.

Lobesia botrana, una de las plagas bajo la lupa
Uno de los principales temas abordados durante los encuentros sobre sanidad vegetal fue la situación de la vid y la importancia del Programa Nacional de Lobesia botrana. Los especialistas del SENASA explicaron a los productores aspectos vinculados con la biología de esta plaga y los daños que puede ocasionar.
Conocida como polilla de la vid, Lobesia botrana representa una amenaza para los viñedos porque puede afectar directamente los racimos y generar condiciones favorables para el desarrollo de otros problemas sanitarios. Por eso, el monitoreo y la detección de su presencia son herramientas centrales para reducir su impacto sobre la producción.
Durante las capacitaciones también se remarcó la necesidad de conocer los ciclos de las plagas y ajustar las estrategias de manejo a las condiciones de cada establecimiento. El enfoque apunta a que las decisiones productivas se basen en información y observación permanente del cultivo.

Registro y trazabilidad, otros pilares de la sanidad vegetal
Las jornadas de sanidad vegetal también incluyeron información sobre obligaciones vinculadas con el Registro Nacional Sanitario del Productor Agropecuario (Renspa). Los técnicos explicaron cómo realizar la inscripción y por qué resulta fundamental mantener actualizados los datos.
El registro permite identificar los establecimientos productivos y constituye una herramienta básica para las tareas de fiscalización y seguimiento sanitario. Contar con información actualizada facilita una respuesta más rápida ante la detección de plagas o situaciones que puedan afectar la producción vegetal.
Otro de los aspectos destacados fue el uso del Documento de Tránsito Vegetal electrónico (DTVe), que permite registrar y respaldar digitalmente el movimiento de productos vegetales. La trazabilidad se convirtió en una herramienta cada vez más relevante para conocer el origen y el destino de la producción.

Prevenir para proteger las economías regionales
La capacitación desarrollada en Santa María y San José puso de relieve que la sanidad vegetal depende de una combinación de conocimientos técnicos, monitoreo y cumplimiento de las herramientas de registro y trazabilidad.
La prevención aparece como una de las principales herramientas para evitar que una plaga se transforme en un problema productivo y económico de mayor escala. En ese sentido, la articulación entre organismos nacionales, instituciones técnicas, gobiernos provinciales y municipios busca fortalecer la respuesta en el territorio.
Para los productores de vid, nogal y frutales, el desafío pasa por incorporar estas prácticas al manejo cotidiano. La sanidad vegetal ya no depende únicamente de lo que sucede dentro de cada finca: el seguimiento regional, la circulación controlada de productos y la coordinación entre los distintos actores son cada vez más importantes para proteger la producción de los Valles Calchaquíes.
