El agro desafió la crisis laboral y sumó 13.400 empleos registrados
Mientras la mayoría de las actividades económicas redujo sus plantillas, el sector agropecuario logró incrementar el empleo privado formal y se convirtió en la principal excepción dentro del mercado laboral argentino. Desde noviembre de 2023, la producción primaria aumentó un 4,3% su cantidad de trabajadores asalariados registrados, lo que significó la incorporación de aproximadamente 13.400 empleos en blanco.
El dato adquiere especial relevancia porque se produjo en un período caracterizado por una contracción generalizada del empleo privado. Según un análisis elaborado por la Fundación Mediterránea a través de IERAL, el trabajo formal en empresas acumuló una caída cercana al 3,8% desde noviembre de 2023. En ese lapso, el conjunto de la economía perdió alrededor de 241.000 puestos registrados, aunque el impacto fue muy diferente según cada rama de actividad.
La producción primaria fue la única de las grandes actividades que consiguió escapar de esa tendencia. El campo no solo logró preservar puestos laborales durante el proceso de ajuste, sino que amplió su dotación formal, en un comportamiento que contrasta especialmente con sectores de fuerte peso en la generación de empleo, como la industria y la construcción.

Un mercado laboral todavía en retroceso
Los datos correspondientes a mayo de 2026 muestran la magnitud del deterioro. El empleo privado registrado totalizó 6,13 millones de trabajadores, unos 135.000 menos que un año atrás. La cifra también se ubicó por debajo de los 6,27 millones registrados en mayo de 2025.
De acuerdo con el informe de IERAL, esta evolución se produjo después de doce meses consecutivos de caída del empleo privado, la secuencia negativa más prolongada desde que comenzó la serie estadística en 2009.
En ese escenario, el comportamiento del agro adquiere una dimensión particular. El aumento del 4,3% permitió al sector sumar unos 13.400 asalariados registrados desde noviembre de 2023, mientras prácticamente todas las demás actividades mostraron reducciones.

Construcción e industria, las más golpeadas
El contraste más fuerte aparece al observar los sectores que encabezaron la destrucción de empleos. La construcción registró una caída del 14,2% en su plantilla desde noviembre de 2023, convirtiéndose en la actividad con mayor retroceso relativo.
Le siguieron minería y energía, con una disminución del 8,4%, y la industria manufacturera, que perdió el 7,2% de sus trabajadores. En términos absolutos, el impacto fue especialmente significativo en las fábricas: desaparecieron aproximadamente 85.600 puestos formales.
La construcción, por su parte, eliminó otros 62.700 empleos, por lo que ambos sectores concentraron en conjunto unas 148.300 bajas durante el período analizado. También registraron retrocesos las actividades financieras, el transporte, los hoteles y restaurantes, el sector inmobiliario, el comercio y los servicios de electricidad, gas y agua. Ninguno logró replicar el comportamiento positivo exhibido por la producción primaria.

La particularidad del campo
El desempeño agropecuario resulta relevante no solamente por la cantidad de empleos creados, sino porque se produjo en un contexto general de contracción laboral. El incremento demuestra que determinadas actividades pueden responder de manera diferente ante un mismo escenario macroeconómico.
Según el análisis de IERAL, una mejora de la producción tampoco garantiza automáticamente una recuperación proporcional del empleo. Cada sector tiene una intensidad diferente en el uso de trabajadores y puede aumentar su actividad sin necesariamente incorporar personal en la misma magnitud.
Por esa razón, el dato del agro constituye una señal positiva, pero no alcanza por sí solo para revertir la tendencia general. La incorporación de 13.400 asalariados representa apenas una fracción de los puestos perdidos por el conjunto de la economía.
El informe de IERAL advierte precisamente sobre esta diferencia entre recuperación productiva y generación de empleo. Una economía puede incrementar su producción mediante mayor inversión, tecnología o productividad sin que eso implique necesariamente una expansión equivalente de las plantillas.
