La chicharrita del maíz avanza con fuerza en 2026 y enciende alertas en las principales regiones productivas


El monitoreo nacional confirmó un dato que preocupa al sector agrícola: la chicharrita del maíz registró en 2026 una presencia superior a la del año pasado, con un avance más temprano e intenso en las zonas donde históricamente genera mayores daños. El nuevo informe de la Red Nacional de Monitoreo advierte que el insecto no solo aumentó en cantidad, sino que también mostró una mayor capacidad de expansión, especialmente en el NOA, el NEA y el Centro Norte del país.

Más capturas y aparición anticipada

De acuerdo con el relevamiento, todas las regiones monitoreadas presentaron mayores niveles de captura que en 2025, aunque el salto más significativo se dio en el norte argentino. En estas áreas, el insecto apareció antes de lo habitual y con una presión poblacional más elevada, lo que incrementa el riesgo sanitario para los cultivos.

El informe también incorporó datos sobre la presencia de Corn stunt spiroplasma (CSS), uno de los patógenos vinculados al complejo del achaparramiento. Este dato refuerza una preocupación central: no solo importa la cantidad de insectos, sino también cuántos de ellos son portadores de enfermedades capaces de afectar el rendimiento del maíz.

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NOA, el epicentro del problema

La región del NOA se posiciona nuevamente como el foco más crítico de chicharrita. Allí, el 80% de las localidades registró más de 100 adultos por trampa, con un fuerte incremento entre los últimos relevamientos: el promedio regional pasó de 315,49 a 491,27 insectos por trampa.

Los valores extremos se observaron en El Bananal (Jujuy) y Laguna de Robles (Tucumán), con picos de 2723 y 2367 adultos por trampa, respectivamente, cifras que reflejan la magnitud del problema.

Pero más allá de la cantidad de chicharrita, el impacto ya se hace visible en los cultivos. El informe señala una progresión de síntomas como estriado clorótico, enrojecimiento foliar y senescencia prematura, junto con problemas en las espigas, que presentan menor tamaño, mal llenado y granos reabsorbidos.

NEA: alta presión y síntomas en avance

El NEA muestra un comportamiento similar, con el 93% de las localidades con detecciones de chicharrita y el 57% superando los 100 adultos por trampa. Si bien el promedio se mantuvo estable en torno a 308,15 insectos por trampa, se registraron focos intensos en Santiago del Estero, como Weisburd y Quimilí, con valores que superaron los 1600 individuos por trampa.

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En esta región, la presión de la chicharrita también se instaló de manera anticipada respecto al año pasado, acompañada por un avance de los síntomas asociados al achaparramiento. Al igual que en el NOA, se detectaron estrías cloróticas, enrojecimiento y deterioro en las espigas, lo que podría traducirse en pérdidas productivas.

Escenarios intermedios y diferencias regionales

En el Litoral, la situación se presenta en un nivel intermedio. El 77% de las localidades registró presencia del insecto, con un 37% superando las 100 chicharritas por trampa. El promedio regional subió a 190,04, aunque los síntomas en los cultivos fueron considerablemente menores que en las zonas más afectadas.

Por su parte, el Centro Norte también mostró un incremento significativo. El 91% de las localidades detectó la plaga y el 58% superó los 100 adultos por trampa, con picos importantes en Santa Fe y Córdoba. Sin embargo, en esta región la incidencia sobre los cultivos aún es baja, sin impactos visibles en el desarrollo de las espigas.

En contraste, el Centro Sur mantiene una situación más controlada de la chicharrita. Aunque se registró un leve aumento, con un promedio de 14,68 insectos por trampa, casi la mitad de las localidades no presentó detecciones, lo que indica una presión mucho menor.

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El desafío del manejo y el monitoreo

Frente a este escenario, los especialistas insisten en la necesidad de sostener estrategias de vigilancia activa. El monitoreo constante se vuelve una herramienta clave para anticipar decisiones y minimizar riesgos, incluso en etapas donde los cultivos son menos susceptibles.

Desde la Red Nacional de Monitoreo remarcaron que el maíz enfrenta el desafío de fortalecer un Manejo Integrado de Plagas (MIP), en el que el seguimiento sistemático del insecto sea un pilar central.

El avance de la chicharrita en 2026 deja en claro que el problema sigue vigente y que su evolución dependerá, en gran medida, de la capacidad de los productores para adaptarse a un escenario sanitario cada vez más complejo.