Soja: Brasil avanza hacia una cosecha récord mientras Argentina enfrenta demoras


El mercado global de soja muestra señales mixtas, con Brasil afianzando su liderazgo productivo. Según datos de la CONAB difundidos en el último informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), el área sembrada alcanzaría las 48,4 millones de hectáreas en la campaña actual, lo que representa un incremento del 2,4% respecto al ciclo 2024/25. Este crecimiento se combina con un buen ritmo de avance de cosecha, que ya cubre el 85,7% del área, en línea con el promedio de las últimas campañas.

En términos productivos, las proyecciones son aún más contundentes. Brasil se encamina a una cosecha récord de 179,2 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento interanual del 4,5%. Este desempeño consolida al país como principal actor del mercado internacional y refuerza su capacidad exportadora en un contexto de alta demanda global.

Argentina: menor área y cosecha demorada

En contraste, el panorama en Argentina presenta mayores desafíos. La Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca estima una superficie sembrada de 17,3 millones de hectáreas para la campaña 2025/26, lo que representa una caída del 3,9% frente al ciclo anterior.

A esto se suma un avance de cosecha más lento de lo habitual. Al 16 de abril, las labores cubrían apenas el 7% del área, un ritmo similar al del año pasado, pero cinco puntos porcentuales por debajo del promedio de las últimas cinco campañas. Las lluvias registradas en amplias zonas agrícolas explican estas demoras en la soja y generan incertidumbre.

Además del retraso, las condiciones climáticas podrían impactar en la calidad del grano, ya que los pronósticos indican la continuidad de las precipitaciones. En este contexto, la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta una producción de 48 millones de toneladas, en línea con el promedio reciente, pero 1,5 millones por debajo del ciclo previo.

soja, Argentina
Foto: Informe BCCBA

Estados Unidos: más área y expectativas climáticas

Por su parte, en Estados Unidos, el USDA anticipa una expansión del área sembrada de soja para la campaña 2026/27 hasta las 34,3 millones de hectáreas, lo que implicaría un aumento del 4,5%.

El avance de siembra muestra dinamismo: al 20 de abril ya se implantó el 12% del área, superando el promedio de las últimas campañas. Sin embargo, el clima aparece como un factor clave. Estados como Dakota del Sur y Nebraska presentan condiciones de sequía más exigentes que el año pasado, mientras que zonas centrales como Iowa muestran mejores perspectivas.

En paralelo, las existencias de soja alcanzan los 57,3 millones de toneladas al mes de marzo, el mayor volumen en seis años. Este nivel de stocks, junto con la evolución climática, será determinante para el comportamiento del mercado en los próximos meses.

soja, Estados Unidos
Foto: Informe BCCBA

Precios internacionales firmes, pero con volatilidad

En el mercado de Chicago, la soja promedia los 428 dólares por tonelada en lo que va del mes, lo que representa un incremento interanual del 13%. Sin embargo, el precio se ubica levemente por debajo del promedio de marzo, reflejando cierta cautela.

El comportamiento de los fondos especulativos también influye en las cotizaciones. Actualmente mantienen posiciones compradas elevadas, cercanas a los 186.000 contratos, lo que sostiene los precios, aunque en las últimas semanas se registraron tomas de ganancias.

Además, el mercado sigue de cerca el denominado “mercado climático”, donde cualquier cambio en las condiciones agrometeorológicas puede generar fuertes movimientos en los precios de la soja.

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Foto: Informe BCCBA

El impacto en el mercado local

A nivel interno, la evolución de los precios de la soja no replica completamente la tendencia internacional. El ingreso de la nueva cosecha y factores propios del mercado local presionan las cotizaciones, generando una desaceleración.

En este sentido, el precio disponible promedia los $434.650 por tonelada, lo que implica una caída del 7% respecto a marzo. Medido en dólar MEP, el valor ronda los 307 dólares por tonelada, también con una baja del 6% intermensual.

Este desacople responde, en parte, a que los precios locales se ubicaban previamente por encima del FAS teórico. Así, mientras el escenario global muestra firmeza, el mercado argentino enfrenta una dinámica más compleja, marcada por la presión de la cosecha y las condiciones climáticas.