Brasil desplazó a la Argentina y quedó como principal exportador mundial de harina de soja
La Argentina perdió en el inicio de 2026 el liderazgo histórico que mantenía en el mercado mundial de harina de soja, el principal complejo exportador del país y generador de unos 10.000 millones de dólares anuales. Según datos oficiales de Brasil y del Indec, durante el primer cuatrimestre el país vecino exportó 7,7 millones de toneladas de harina de soja, por encima de las 7,5 millones colocadas por la Argentina.
El dato encendió alarmas entre analistas y referentes de la agroindustria, que advirtieron que ya no se trata de una situación coyuntural como ocurrió durante la gran sequía de la campaña 2022/23. En esta ocasión, sostienen, el desplazamiento responde a transformaciones estructurales vinculadas al crecimiento sostenido de Brasil y al estancamiento productivo argentino.
“Estamos a nada de perder el primer puesto global de manera definitiva”, alertó el analista Javier Preciado Patiño, de RIA Consultores. Según explicó, hace apenas diez años la diferencia entre ambos países era de 21 millones de toneladas de harina de soja a favor de la Argentina, mientras que para la campaña 2026/27 esa brecha se reduciría a solo 2,5 millones.

Brasil y Estados Unidos avanzan con fuerza
El crecimiento de la harina de soja en Brasil y Estados Unidos aparece respaldado por políticas de expansión industrial y energética que impulsan una mayor molienda de soja. Según las proyecciones del informe Wasde del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Estados Unidos incrementaría su crushing en 8,2 millones de toneladas entre 2024/25 y 2026/27, mientras Brasil sumaría otros 6,8 millones.
En contraste, la Argentina se mantendría prácticamente estancada e incluso registraría una leve caída de 200.000 toneladas en su capacidad de procesamiento. Para Preciado Patiño, la diferencia central radica en las agresivas políticas de biocombustibles implementadas por sus competidores, que generan mayor demanda interna de soja para producir biodiésel y diésel renovable.
Brasil, además, acelera su expansión industrial con cifras récord. La Asociación Brasileña de las Industrias de Aceites Vegetales (Abiove) proyecta una molienda de 62,5 millones de toneladas y exportaciones de harina de soja por 24,8 millones de toneladas, incluso por encima de las estimaciones del USDA.

La Argentina pierde terreno en mercados clave
La pérdida de competitividad argentina ya comienza a sentirse en destinos estratégicos. Indonesia, el principal comprador mundial de harina de soja, importó durante el primer cuatrimestre 1,5 millones de toneladas provenientes de Brasil contra apenas 826.000 toneladas desde la Argentina, reflejando el avance brasileño en mercados históricamente dominados por la industria local.
En paralelo, Estados Unidos también gana participación comercial en Asia. Vietnam, uno de los principales clientes de harina de soja argentina, incrementó sus compras a Estados Unidos de 92.000 a 210.000 toneladas entre enero y marzo, en medio de negociaciones comerciales impulsadas por la administración de Donald Trump.
La preocupación de la industria y los cambios que reclama el sector
Desde la industria aceitera argentina reconocen que el escenario genera una fuerte preocupación. Gustavo Idígoras, presidente de Ciara-CEC, afirmó que la pérdida de liderazgo “afecta no solo a la industria oleaginosa, sino a toda la economía argentina”, debido al enorme peso que tiene la harina de soja en el ingreso de divisas del país.

Entre las medidas consideradas urgentes, el sector reclama una nueva ley de biocombustibles que eleve el corte obligatorio actual —ubicado cerca del 7,5%— hacia niveles cercanos al 15%. En ese sentido, Idígoras destacó la importancia de avanzar con proyectos legislativos que permitan ampliar rápidamente el uso interno de biodiésel.
Además, la cadena agroindustrial insiste en profundizar la reducción de derechos de exportación y acelerar obras de infraestructura. La modernización logística aparece como otro punto crítico para recuperar competitividad, especialmente mediante una nueva concesión de la hidrovía con mayor dragado y mejoras en el sistema ferroviario de cargas.
Según remarcan los empresarios, sin cambios estructurales la Argentina continuará perdiendo participación en el mercado de harina de soja frente a competidores que avanzan con inversiones, incentivos productivos y políticas de agregado de valor. El riesgo, advierten, es que el país deje de liderar definitivamente uno de los negocios más estratégicos de su economía exportadora.
