El plan de ajuste avanza en el INTA: unos 900 trabajadores aceptaron el retiro voluntario
El proceso de reducción de personal impulsado por el Gobierno nacional en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) dio un paso decisivo esta semana. Tras el cierre del programa de retiros voluntarios, alrededor de 900 trabajadores aceptaron la propuesta oficial y dejarán próximamente sus puestos, en lo que representa uno de los mayores recortes de personal en la historia reciente del organismo.
La medida se enmarca dentro de la estrategia de reorganización y reducción del Estado promovida por la administración de Javier Milei. En el caso del INTA, la disminución de la planta de personal se convirtió en uno de los principales objetivos fijados por el Ministerio de Economía y por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger.
Según distintas fuentes vinculadas al organismo, el número de adhesiones se acercó al objetivo original establecido para esta etapa del programa, que contemplaba la posibilidad de desvincular hasta 950 trabajadores mediante este mecanismo.

Un recorte de gran magnitud
No se trata de la primera experiencia de este tipo dentro del organismo. Durante 2024 el Gobierno había impulsado un esquema similar, aunque con resultados mucho más limitados. En aquella oportunidad, unas 300 personas habían aceptado la propuesta de retiro voluntario, una cifra considerablemente inferior a la alcanzada en esta nueva convocatoria.
La diferencia responde, en parte, a las condiciones ofrecidas y al contexto interno que atraviesa la institución. El programa contempló una compensación equivalente a 1,5 salarios por cada año trabajado para el personal de planta permanente con más de tres años de antigüedad y hasta 60 años de edad.
Para quienes superaban ese límite etario se establecieron topes específicos de entre 12 y 24 salarios. El régimen, que inicialmente vencía el 31 de mayo, fue prorrogado hasta el 10 de junio para permitir nuevas adhesiones, lo que finalmente contribuyó a elevar el número de participantes.

Casi 2000 salidas desde 2023
La magnitud del ajuste se vuelve más evidente cuando se observa la evolución acumulada de la planta de personal. Según estimaciones difundidas por el gremio Apinta, entre fines de 2023 y abril de 2026 ya se habían desvinculado 1.145 trabajadores del organismo entre jubilaciones, renuncias, licencias y el anterior programa de retiros voluntarios.
Con las aproximadamente 900 adhesiones registradas en esta última etapa, la cifra total de salidas se acerca a los 2.000 trabajadores. Se trata de investigadores, técnicos, profesionales y personal especializado que durante años formaron parte de la estructura del instituto.
También avanzan los cierres de agencias
La reducción de personal no es la única medida que forma parte del proceso de reestructuración. Paralelamente, el INTA avanza con el cierre de agencias de extensión rural en distintas regiones del país, otra de las iniciativas impulsadas dentro del plan de reorganización.
De acuerdo con información conocida en las últimas semanas, ya se habría concretado aproximadamente la mitad de la propuesta original, que contempla el cierre de 48 agencias distribuidas en diferentes centros regionales.
Sin embargo, algunas de estas decisiones comenzaron a enfrentar resistencia en el ámbito judicial. Uno de los casos más relevantes involucra a la agencia INTA AMBA, cuya eliminación fue temporalmente suspendida por la Justicia tras una presentación realizada por gremios y trabajadores.

Un organismo en transformación
La combinación de retiros voluntarios, jubilaciones, renuncias y cierres de estructuras territoriales está modificando de manera profunda la configuración del INTA. Los cambios impulsados por el Gobierno apuntan a reducir costos y redimensionar el funcionamiento del organismo, aunque generan preocupación entre trabajadores y sectores vinculados al sistema científico-tecnológico agropecuario.
Desde distintos ámbitos internos advierten que la reducción de recursos humanos podría impactar sobre programas de investigación, extensión y transferencia tecnológica que históricamente constituyeron la base de trabajo de la institución.
Con cerca de 900 nuevas desvinculaciones confirmadas y un proceso de reorganización que continúa en marcha, el INTA atraviesa una de las transformaciones más profundas de las últimas décadas. El alcance definitivo de esos cambios y sus consecuencias sobre el sistema agropecuario argentino comenzarán a evaluarse en los próximos años.
