Una bacteria podría ayudar a los cultivos a resistir la sequía


Una investigación internacional logró identificar el mecanismo mediante el cual una bacteria que vive dentro de las raíces puede mejorar la respuesta de las plantas frente al estrés hídrico. El descubrimiento, en el que participaron investigadores del CONICET y de la Fundación Instituto Leloir, abre una nueva posibilidad para desarrollar bioinsumos capaces de aumentar la tolerancia de los cultivos a la falta de agua.

El microorganismo estudiado es Flavobacterium sp 98, conocido como Flavo98. Los ensayos permitieron comprobar que la bacteria ingresa a los tejidos internos de las raíces y favorece el desarrollo de estructuras que amplían la capacidad de las plantas para explorar el suelo y captar recursos, incluso cuando la disponibilidad de agua disminuye.

La bacteria que modifica las raíces

La investigación utilizó inicialmente Arabidopsis thaliana como especie modelo. Allí los científicos observaron que Flavo98 puede llegar incluso a la zona vascular de las raíces, donde estimula la formación y elongación de ramificaciones laterales y pelos radicales.

Este efecto resulta especialmente relevante durante una sequía. En condiciones de déficit hídrico, las plantas suelen reducir el crecimiento de sus raíces secundarias como mecanismo de adaptación. Sin embargo, la presencia de la bacteria permitió mantener el desarrollo de esas estructuras, ampliando la superficie disponible para buscar agua y nutrientes.

José Manuel Estevez, jefe del Laboratorio de Bases Moleculares del Desarrollo Vegetal de la Fundación Instituto Leloir y coautor del trabajo, explicó que el microorganismo estimula la formación y elongación de estas estructuras. El hallazgo permite comprender mejor una interacción entre plantas y microorganismos que hasta ahora presentaba importantes zonas desconocidas.

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Foto: Revista Chacra

Más raíces para aprovechar el agua

Las raíces laterales cumplen una función fundamental porque extienden la exploración del suelo a partir de la raíz principal. Los pelos radicales, en tanto, son pequeñas prolongaciones formadas por una sola célula que aumentan la superficie de contacto con el suelo y facilitan la absorción de agua y nutrientes.

La capacidad de conservar estas estructuras durante períodos secos puede convertirse en una ventaja para los cultivos. Una mayor superficie radical podría permitir que las plantas aprovechen mejor las reservas de agua disponibles y mantengan el acceso a nutrientes aun cuando las condiciones ambientales sean adversas.

Los investigadores fueron más allá del modelo experimental y encontraron resultados en especies de interés agrícola como trigo, tomate, colza y camelina. Según los resultados obtenidos, la acción de la bacteria permitió conservar el rendimiento de las semillas después de atravesar períodos de sequía y no provocó pérdidas cuando las plantas crecieron con suficiente disponibilidad hídrica.

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El potencial para crear bioinsumos

El descubrimiento también abre una puerta para desarrollar herramientas biológicas destinadas a mejorar la productividad agrícola. Flavo98 mostró ser compatible con otros microorganismos benéficos, una característica que podría facilitar la creación de formulaciones combinadas para enfrentar distintos problemas productivos.

El desarrollo de raíces más extensas también podría mejorar el aprovechamiento de nutrientes y, potencialmente, contribuir a reducir la necesidad de fertilizantes. Se trata de una posibilidad que todavía deberá ser evaluada en condiciones agronómicas reales, pero que suma interés a una tecnología basada en procesos biológicos.

El mecanismo identificado, además, está presente en numerosas especies vegetales. Por ese motivo, podría utilizarse como una herramienta para seleccionar o desarrollar plantas con mayor capacidad de adaptación. Estevez señaló que el descubrimiento también ofrece un posible objetivo para el mejoramiento y la edición génica.

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El desafío de llevarlo al campo

El principal interrogante ahora es determinar si los resultados obtenidos bajo condiciones controladas pueden mantenerse en escenarios productivos. Para eso será necesario estudiar el comportamiento de la bacteria en distintos suelos, ambientes y condiciones climáticas, además de analizar cómo interactúa con comunidades microbianas más complejas.

También será importante identificar las señales químicas que intervienen en la relación entre Flavo98 y las plantas. La validación a campo permitirá establecer su estabilidad, eficacia y comportamiento a escala comercial.

En un contexto en el que las sequías pueden convertirse en un factor cada vez más determinante para la agricultura, una bacteria capaz de ayudar a las plantas a desarrollar más raíces podría transformarse en una nueva herramienta de adaptación.