Europa acerca el regreso del pollo brasileño tras una auditoría clave
La Unión Europea dio un paso importante para restablecer el ingreso de carne de pollo brasileña luego de que la Comisión Europea concluyera que el sistema oficial de controles de Brasil ofrece una “base sólida” para certificar el cumplimiento de las exigencias comunitarias sobre determinados antimicrobianos. El resultado surge del informe final de la auditoría CT-2026-0202, fechado el 28 de septiembre de 2026.
La evaluación constituye uno de los requisitos para que Brasil vuelva a integrar la lista de países autorizados a exportar pollo al bloque, una condición necesaria para recuperar plenamente los embarques. La inspección se realizó entre el 24 de agosto y el 4 de septiembre, con la participación de dos auditores europeos y funcionarios del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA).

Brasil busca recuperar un mercado estratégico
Durante la auditoría fueron inspeccionados cuatro frigoríficos habilitados para exportar pollo a la UE, nueve granjas de engorde, cuatro fábricas de alimentos balanceados y tres depósitos de medicamentos veterinarios. También se revisaron establecimientos de miel y documentación correspondiente a plantas de incubación y colmenares, con el objetivo de evaluar distintos eslabones del sistema oficial de control.
La importancia del proceso se explica por el peso de Brasil en el comercio mundial de carne aviar. El gigante sudamericano es el principal exportador mundial y el tercer productor, con 15,3 millones de toneladas de carne de pollo producidas durante 2025 y exportaciones por 5,3 millones de toneladas.
El antecedente europeo muestra además el valor económico de recuperar ese destino. En 2024, último año completo antes de las restricciones vinculadas al brote de influenza aviar de alta patogenicidad registrado en mayo de 2025, la UE importó desde Brasil 286.936 toneladas equivalentes canal de carne aviar, por 625 millones de euros. Ese volumen representó el 32% de las compras extracomunitarias del bloque.

La segregación será clave para volver a exportar pollo
Uno de los principales desafíos examinados por los auditores fue la diferencia entre las normas brasileñas y las exigencias europeas sobre antimicrobianos. Brasil prohibió entre abril y mayo de 2026 determinados productos reservados para la medicina humana, pero su normativa no incluía algunos derivados del ácido fosfónico, entre ellos la fosfomicina.
Actualmente existen tres productos con fosfomicina registrados para uso en avicultura, mientras que otros promotores antimicrobianos continúan autorizados para aves. Por eso, las garantías ofrecidas a la UE dependen en buena medida de la separación de las líneas de producción destinadas al mercado comunitario y de los sistemas de autocontrol aplicados por las empresas.
El esquema contempla controles desde la producción primaria. Desde el 1 de julio de 2026 comenzó la verificación oficial en los establecimientos, y cuando se detecta una sustancia prohibida, el lote queda excluido del mercado europeo y la granja es apartada durante al menos seis meses. Los auditores consideraron que estas medidas generan un efecto disuasorio.

Europa todavía mantiene exigencias pendientes
La inspección sobre el pollo de Brasil también permitió detectar una deficiencia relacionada con las fábricas de premezclas utilizadas para elaborar alimentos destinados a la cadena exportadora. Estos establecimientos no estaban incluidos inicialmente en el módulo específico de verificación de alimentos para animales. Durante la auditoría, el MAPA amplió el sistema de control y estableció el 20 de septiembre como fecha límite para completar las verificaciones.
El informe también señala que el programa oficial de muestreo de alimentos para animales de 2026 no contemplaba alimentos destinados a aves ni determinadas sustancias reservadas. Frente a esa observación, Brasil se comprometió a implementar un programa complementario orientado específicamente al control de la fosfomicina.
El resultado de la inspección representa así un avance en el camino hacia la recuperación del mercado europeo, aunque todavía quedan aspectos por consolidar. La segregación, la trazabilidad, los controles sobre alimentos para aves y los mecanismos de sanción serán determinantes para demostrar que el pollo destinado a Europa cumple con las exigencias comunitarias. Para Brasil, recuperar ese destino significaría volver a competir en un mercado que en 2024 concentró más de 286.000 toneladas de sus exportaciones aviares.
