La sequía puso a prueba el seguro agrícola y ya pagaron $276 millones


La sequía dejó de ser solamente un riesgo climático para convertirse en la primera prueba concreta de un nuevo mecanismo de cobertura para el campo. En Córdoba, 22 productores afectados por la falta de lluvias recibieron compensaciones por un total de $276 millones, en lo que constituyó la primera activación del seguro multirriesgo agrícola implementado por la provincia.

La experiencia piloto había sido diseñada para reducir la incertidumbre que generan los eventos climáticos sobre la producción y alcanzar una mayor previsibilidad para los productores. Más de 550.000 hectáreas de soja y maíz fueron incorporadas al esquema, que incluyó cobertura gratuita para los productores adheridos al Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias.

Una respuesta frente a la sequía

Los primeros pagos fueron destinados a establecimientos ubicados principalmente en el departamento Presidente Roque Sáenz Peña, donde la sequía provocó pérdidas productivas y activó por primera vez el mecanismo de compensación. La experiencia permitió comprobar el funcionamiento de una herramienta que Córdoba considera inédita en el país.

Durante la entrega de las compensaciones, el ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso, destacó que el riesgo agropecuario representaba una cuestión pendiente para las políticas públicas. Según explicó, la provincia tomó la decisión de construir un seguro multirriesgo mediante el Fondo de Desarrollo Agropecuario (FDA) con el objetivo de generar una respuesta frente a las inclemencias climáticas.

El desafío era particularmente relevante porque fenómenos como la sequía o las inundaciones pueden provocar fuertes pérdidas en períodos relativamente cortos y afectar directamente la capacidad financiera de los establecimientos. El nuevo esquema busca que el productor no quede completamente expuesto ante un evento climático severo.

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Siete riesgos incluidos en la cobertura

La póliza fue diseñada para cubrir un amplio abanico de situaciones que pueden afectar los cultivos. El seguro contempla siete eventos: sequía, heladas, granizo, inundaciones, vientos, falta de piso e incendios. De esta manera, la herramienta intenta abordar buena parte de los principales riesgos climáticos que enfrenta la agricultura.

La cobertura fue desarrollada por el Gobierno de Córdoba en conjunto con el sector asegurador y tuvo características particulares para esta primera etapa. La adhesión y la cobertura fueron gratuitas para los productores que formaban parte del Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias y que tenían sembrados de soja y maíz.

El alcance territorial también fue significativo para una experiencia piloto. Más de 550.000 hectáreas quedaron protegidas, lo que permitió poner a prueba el sistema sobre una superficie agrícola relevante y obtener información para evaluar su eventual ampliación.

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Tecnología para medir los daños

Uno de los aspectos centrales del programa fue la utilización de herramientas tecnológicas para determinar el impacto de la sequía. El esquema incorporó monitoreo satelital permanente y modelos paramétricos, mecanismos destinados a mejorar la evaluación de las condiciones productivas y agilizar la respuesta frente a determinados siniestros.

La incorporación de información satelital permite realizar un seguimiento de grandes superficies sin depender exclusivamente de inspecciones presenciales. A su vez, los modelos paramétricos pueden establecer determinados parámetros climáticos o productivos para definir cuándo corresponde activar una compensación.

El objetivo es avanzar hacia un sistema que combine información objetiva, rapidez y previsibilidad, tres factores relevantes para que una cobertura agrícola resulte efectiva ante situaciones de emergencia.

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Una experiencia que busca ampliarse

El pago de los primeros $276 millones constituye, para Córdoba, un punto de partida más que un resultado final. La activación del seguro permitió comprobar que el mecanismo puede responder ante pérdidas provocadas por la sequía, pero también dejó una base para analizar ajustes y definir una eventual expansión.

Desde la provincia destacaron que las compensaciones representan un nuevo paso en la construcción de políticas públicas destinadas a brindar mayor previsibilidad al productor. La iniciativa también apunta a fortalecer la sustentabilidad y competitividad del sistema productivo cordobés.

En un escenario donde la variabilidad climática se convirtió en uno de los principales factores de incertidumbre para el agro, el seguro multirriesgo aparece como una herramienta para distribuir y reducir parte de ese riesgo. La primera experiencia dejó 22 productores compensados y un desafío mayor: convertir el mecanismo piloto en una cobertura capaz de alcanzar a una porción cada vez más amplia de la producción.