La soja cerró una semana en baja presionada por el clima en Estados Unidos y la falta de demanda china


El mercado internacional de la soja atravesó una semana negativa, con bajas en las cotizaciones de referencia en Chicago como consecuencia de una combinación de factores que continúan pesando sobre las expectativas de los operadores. La ausencia de compras significativas por parte de China y las buenas condiciones climáticas en Estados Unidos volvieron a ejercer presión sobre los precios internacionales.

Según el informe semanal elaborado por AZ Group para deCampoaCampo, la posición disponible en Chicago finalizó la semana en US$ 331 por tonelada, por debajo de los US$ 332,5 registrados siete días antes. La posición julio también mostró un retroceso al cerrar en US$ 334,8 por tonelada frente a los US$ 340,1 de la semana previa.

La evolución del mercado de soja refleja la tranquilidad que generan las condiciones productivas en Estados Unidos. Los operadores continúan siguiendo de cerca el avance de la nueva campaña norteamericana, donde las labores de implantación avanzan a un ritmo superior al habitual, reduciendo las preocupaciones por eventuales problemas de oferta.

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Foto: Informe AZ Group

La siembra estadounidense avanza por encima del promedio

Uno de los factores centrales que explica la debilidad de los precios es el avance de la siembra en Estados Unidos. De acuerdo con el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la implantación de soja ya cubre el 79% del área proyectada para la campaña 2026/27, ubicándose cuatro puntos porcentuales por encima del avance registrado a la misma fecha del ciclo anterior.

La combinación de un ritmo acelerado de siembra y pronósticos climáticos favorables genera expectativas de una producción abundante, lo que limita cualquier intento de recuperación de las cotizaciones internacionales.

A esta situación se suma la cautela de la demanda global. China, principal importador mundial de soja, no mostró durante las últimas semanas un volumen de compras suficiente como para sostener los valores internacionales, una situación que mantiene la presión bajista sobre el mercado.

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Brasil consolida su liderazgo en el complejo sojero

Mientras Estados Unidos avanza con la nueva campaña, Brasil continúa fortaleciendo su posición en el comercio mundial de derivados de soja. Según los datos difundidos por la Asociación Brasileña de Industrias de Aceites Vegetales (ABIOVE), el país exportó 7,8 millones de toneladas de harina de soja durante el primer cuatrimestre de 2026, un volumen 4,1% superior al registrado en el mismo período del año anterior.

El dato adquiere relevancia para Argentina porque Brasil logró superar en aproximadamente 300.000 toneladas los embarques argentinos de harina de soja durante ese período. Esto confirma la creciente competencia regional en uno de los segmentos donde históricamente Argentina había mantenido una posición dominante.

La mayor presencia brasileña en los mercados internacionales agrega presión sobre los márgenes de la industria aceitera argentina. La disputa por los mercados de exportación se vuelve cada vez más intensa en un contexto de abundante oferta sudamericana y demanda global más moderada.

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Foto: Informe AZ Group

La cosecha argentina se acerca al tramo final

En el plano local, la campaña avanza hacia su etapa de cierre. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires informó que la cosecha nacional alcanzó el 84,6% de la superficie apta luego de registrar un avance semanal de 10 puntos porcentuales, mientras que el rendimiento promedio nacional se ubica en 32,3 quintales por hectárea.

Sin embargo, los números comerciales muestran un ritmo de negocios más lento que el observado en campañas anteriores. De acuerdo con el informe, la producción estimada para la campaña 2025/26 alcanza 48,9 millones de toneladas, pero apenas el 33% de ese volumen había sido adquirido por la industria al 20 de mayo.

Además, solamente el 17% de la producción cuenta con precio fijado, un porcentaje considerablemente inferior al registrado a igual momento de la campaña pasada. La cautela comercial de los productores aparece vinculada a la volatilidad de los mercados y a la expectativa de posibles cambios en las condiciones de precios y tipo de cambio, factores que continúan condicionando las decisiones de venta.