Trump lanza un plan para premiar a quienes adopten agricultura regenerativa


El gobierno de Donald Trump presentó una nueva estrategia para acelerar la adopción de la agricultura regenerativa en Estados Unidos mediante incentivos económicos dirigidos a los productores agropecuarios. La iniciativa busca vincular estas prácticas con el mercado de los biocombustibles, de manera que quienes reduzcan la huella de carbono de sus cultivos puedan acceder a nuevos mercados y obtener mejores precios por materias primas como maíz, soja, sorgo y canola.

La medida fue anunciada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), que definió la propuesta como “el esfuerzo impulsado por el mercado más importante jamás realizado para recompensar a los agricultores estadounidenses” por incorporar voluntariamente prácticas regenerativas mientras abastecen a la creciente industria de los combustibles renovables.

Según el organismo, el objetivo de esta medida de la administración de Trump es que los productores puedan capturar el valor económico de una menor intensidad de carbono, convirtiendo las mejoras ambientales en una ventaja comercial dentro de un mercado que demanda cada vez más materias primas con menor impacto climático.

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Más oportunidades sin nuevas obligaciones

La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, afirmó que la nueva regulación impulsada por el gobierno de Trump pretende ampliar las oportunidades de negocio para el sector sin imponer exigencias adicionales a los productores.

“La Regenerative Feedstock Rule pone a los agricultores, y no a los burócratas de Washington, al volante”, sostuvo la funcionaria al presentar la iniciativa. Según explicó, el programa crea incentivos de mercado para quienes decidan adoptar prácticas regenerativas, en lugar de establecer obligaciones regulatorias.

Rollins señaló que los productores que participen podrán obtener precios premium por sus cultivos, reducir costos de producción, mejorar la salud del suelo y fortalecer la rentabilidad de largo plazo de sus establecimientos.

Además, vinculó la iniciativa con la estrategia económica impulsada por la administración Trump. A su entender, el programa contribuirá a fortalecer al sector agropecuario, respaldar a las comunidades rurales, impulsar la producción de biocombustibles y mejorar la competitividad de la agricultura estadounidense.

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Cómo funcionará el nuevo sistema impulsado por Trump

La nueva regulación promovida por el gobierno de Trump alcanza al maíz, la soja, el sorgo y la canola de primavera, los principales cultivos utilizados actualmente para la elaboración de biocombustibles en Estados Unidos.

Uno de los ejes centrales será la medición de la intensidad de carbono de cada lote producido, acompañada por un sistema de trazabilidad, auditorías y mecanismos de verificación que permitirán seguir el recorrido de la materia prima a lo largo de toda la cadena comercial.

Como complemento, el USDA presentó una nueva versión del USDA Feedstock Carbon Intensity Calculator, una herramienta que permitirá cuantificar el impacto de distintas prácticas agrícolas sobre las emisiones de carbono. Los reportes generados por esta calculadora podrán utilizarse para comercializar materias primas con productores de biocombustibles, ofreciendo información verificable sobre la huella ambiental de cada cultivo.

Un mercado con fuerte potencial de crecimiento

El USDA destacó que Estados Unidos destina cada año alrededor de 6.000 millones de bushels de maíz a la producción de etanol, mientras que otros 1.800 millones de bushels de soja se utilizan para elaborar biocombustibles.

Agricultura regenerativa

Actualmente, el 68% de los productores de maíz y el 70% de los productores de soja ya aplican al menos una práctica regenerativa, una base que el Gobierno considera favorable para ampliar rápidamente el alcance del programa.

La continuidad de una estrategia para los biocombustibles

El Gobierno estadounidense señaló que esta regulación se suma a otras medidas impulsadas durante la administración Trump para fortalecer la bioeconomía. Entre ellas mencionó la autorización para comercializar E15 durante todo el año, el aumento de los volúmenes obligatorios de combustibles renovables y la extensión del crédito fiscal 45Z destinado a combustibles limpios.

Además, el nuevo esquema se apoya en el Regenerative Pilot Program, un programa del USDA que destinó 700 millones de dólares para promover prácticas orientadas a mejorar la salud del suelo, la calidad del agua y la productividad de largo plazo.

De acuerdo con el balance oficial, esa iniciativa permitió elaborar más de 67.000 planes integrales de conservación, que abarcan 49 millones de acres, además de concretar más de 1.500 contratos de conservación por un valor superior a 200 millones de dólares.