El maíz acelera como nunca, pero la falta de agua amenaza la siembra
La campaña de maíz temprano arrancó en la Región Núcleo con una velocidad inédita, de acuerdo a un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Cuando históricamente las sembradoras comienzan a generalizarse cerca del 10 de septiembre, este año ya se implantaron unas 230.000 hectáreas, equivalentes al 10% del área prevista, en lo que representa el mayor avance registrado al menos en las últimas cinco campañas.
El fenómeno tiene un epicentro claro en el centro-sur de Santa Fe. En localidades como Gálvez, López, Cañada Rosquín y El Trébol, la actividad es intensa y los técnicos resumen el escenario con una frase contundente: “Se ven sembradoras por todos lados, en 10 días se termina todo el maíz”. En Carlos Pellegrini, incluso, ya se habría implantado el 50% del cereal.
Sin embargo, el extraordinario adelanto de la campaña convive con una señal de alerta. Mientras el norte acelera la siembra de maíz, la falta de nuevas lluvias comienza a poner en duda la disponibilidad de agua, en una región donde las reservas no son homogéneas y donde la humedad superficial ya muestra limitaciones.

Dos estrategias frente al mismo riesgo
La diferencia entre el norte y el sur de la Región Núcleo es marcada. En el centro-sur santafesino, los productores buscan adelantar la implantación del maíz para escapar al período crítico de enero. Hacia el sur, en cambio, prevalece la cautela por el riesgo de bajas temperaturas y heladas tardías que puedan provocar una emergencia lenta y desuniforme del cultivo.
En Bigand las labores comenzaron recién esta semana y en San Gregorio algunos grandes productores avanzarán, aunque el grueso de la siembra de maíz se concentraría entre el 15 y el 20 de septiembre. En Pergamino ya hay máquinas trabajando, pero en Junín la mayoría apunta a fechas más tardías debido a que las temperaturas del suelo todavía son consideradas ajustadas.
La estrategia sobre el maíz también está condicionada por la experiencia de la campaña anterior. El agua comenzó a escasear durante la última semana de diciembre de 2025 y muchos lotes sembrados tempranamente lograron escapar al déficit hídrico de enero.

Las sembradoras avanzan, pero el agua empieza a faltar
La aceleración de la siembra no garantiza que el ritmo pueda mantenerse. En Carlos Pellegrini, donde ya se implantó la mitad del maíz, la ausencia de nuevas precipitaciones empieza a generar preocupación. Los técnicos advierten que los lotes con rotaciones deficientes no cuentan con reservas suficientes para continuar con la implantación.
La situación se vuelve más sensible porque no se esperan nuevas lluvias importantes durante los próximos siete días. Los milímetros acumulados recientemente son considerados fundamentales para sostener la actividad, aunque las precipitaciones estuvieron acompañadas por un fenómeno que también dejó consecuencias: el granizo provocó daños en importantes sectores trigueros de la región.
El contraste es llamativo. El invierno está llegando a su final y El Niño ya se encuentra formalmente instalado por el calentamiento del Pacífico, pero hasta ahora no produjo un efecto claramente superior sobre las lluvias de la región pampeana.

El granizo golpeó al trigo y los satélites aún no miden el daño
El evento de granizo del 24 de agosto dejó daños importantes, especialmente en el área comprendida entre Marcos Juárez y Leones. En esa zona, una parte significativa del trigo se encontraba en encañazón y las primeras estimaciones indicaron que las pérdidas podrían alcanzar entre 30% y 35% en los casos más severos.
Las primeras estimaciones hablaban de entre 30.000 y 80.000 hectáreas de trigo alcanzadas por el fenómeno. Sin embargo, el análisis satelital mediante NDVI todavía no permitió precisar la superficie afectada. En invierno, la presencia de suelo desnudo y cultivos en diferentes estados dificulta la detección temprana de pérdidas foliares. Que los satélites aún no muestren una caída regional clara no significa que el daño no exista: en trigo, el impacto del granizo puede recién manifestarse con mayor claridad varios días después del evento.
