Inundaciones en Santa Fe: más de 400.000 cabezas de ganado en emergencia
Las intensas lluvias que azotaron al norte de Santa Fe durante la última semana dejaron una situación de extrema gravedad para el sector ganadero, con miles de productores afectados y un panorama que, lejos de mejorar, podría empeorar en los próximos días.
Si bien se abre una ventana de buen tiempo hasta el jueves, autoridades de Santa Fe advierten por el inminente ingreso de nuevos caudales de agua provenientes del sudeste de Santiago del Estero y el sur de Chaco. Este fenómeno, impulsado por el declive natural del terreno, amenaza con profundizar el anegamiento en los departamentos de 9 de Julio y Vera.
Más de 400.000 animales en emergencia
Los números reflejan la magnitud del problema. En la región afectada hay cerca de un millón de cabezas de ganado bovino, de las cuales entre 400.000 y 430.000 se encuentran en situación de emergencia por las inundaciones.
En muchos casos, los animales no cuentan con áreas secas para descansar ni con alimentación adecuada, lo que agrava su estado sanitario. Si bien algunos productores logran movilizarlos a nado, la falta de caminos transitables impide luego trasladarlos en camiones hacia zonas más seguras, generando un cuello de botella logístico.

Lluvias récord y un territorio bajo agua
El origen de la crisis se encuentra en las precipitaciones excepcionales registradas en los últimos días. En algunas localidades de Santa Fe se superaron los 300 milímetros, un volumen equivalente a la media anual, lo que provocó el anegamiento de vastas extensiones rurales.
Como consecuencia, más de 1,3 millones de hectáreas quedaron bajo agua, afectando tanto a la producción ganadera como a otras actividades vinculadas al campo. La acumulación hídrica no solo responde a las lluvias locales, sino también al escurrimiento desde provincias vecinas.
El secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, Ignacio Mántaras, describió el panorama como “crítico y de mucha complejidad”, especialmente en el departamento 9 de Julio. Localidades como Villa Minetti, San Bernardo, Santa Margarita, Gregoria Pérez de Denis y El Nochero presentan serias dificultades.
La urgencia de evacuar animales
En el área limítrofe entre Santa Fe, Santiago del Estero y Chaco, la prioridad es retirar los animales de las zonas inundadas, aunque las condiciones actuales dificultan esa tarea. “Lo más urgente es sacar animales”, señalaron desde el gobierno provincial.

Sin embargo, la falta de infraestructura vial complica cualquier intento de evacuación, ya que muchos caminos de tierra están completamente cortados. Esta situación no solo afecta a la producción, sino también a la vida cotidiana de los habitantes rurales.
Más allá de lo productivo, la crisis tiene un fuerte impacto social. En estas zonas de Santa Fe, la economía local depende casi exclusivamente de la actividad agropecuaria, lo que agrava las consecuencias de las inundaciones. Referentes locales advierten sobre una “crisis social tremenda”, ya que actividades como la ganadería, la producción forestal y el trabajo rural están prácticamente paralizadas.
Comunidades aisladas y servicios interrumpidos
La intransitabilidad de los caminos dejó a numerosos parajes prácticamente aislados, dificultando el ingreso y egreso de personas. En varios casos, el ciclo lectivo fue suspendido y los suministros básicos llegan con demoras.
Esta situación expone la vulnerabilidad estructural de la región frente a eventos climáticos extremos, donde la falta de infraestructura adecuada amplifica los efectos de las lluvias intensas.

Asistencia oficial y medidas de emergencia
Frente a este escenario, el gobierno de Santa Fe activó un paquete de asistencia. Se anunciaron líneas de financiamiento por $17.960 millones, destinadas a productores y cooperativas afectadas.
Los créditos, canalizados a través del Banco de Santa Fe y el CFI, incluyen plazos de hasta 36 meses, períodos de gracia y tasas subsidiadas cercanas al 20% anual. Entre las opciones se destacan fondos para capital de trabajo y líneas para inversión productiva.
Mientras se implementan las medidas de asistencia, la principal preocupación sigue siendo la evolución del clima y el ingreso de nuevas masas de agua. La combinación de lluvias intensas y escurrimientos regionales mantiene en vilo a productores y autoridades.
