Las claves para cuidar la hacienda en contextos de excesos hídricos


El regreso de El Niño y el escenario de abundantes lluvias que se proyecta hasta el próximo otoño obliga a los productores ganaderos a tomar decisiones antes de que los excesos hídricos compliquen los campos. Los especialistas del INTA advierten que la combinación de precipitaciones, altas temperaturas y humedad puede generar anegamientos, crecidas de ríos y arroyos y dificultades para mover la hacienda.

Frente a este panorama, el manejo anticipado aparece como una de las principales herramientas para reducir pérdidas. La infraestructura, los recursos forrajeros y la sanidad del rodeo serán tres puntos críticos durante los próximos meses, especialmente cuando avance la primavera y se intensifique la época de parición.

Lucas Vagnoni, veterinario y técnico del INTA Cuenca del Salado, Buenos Aires, señaló que El Niño está confirmado y permanecerá presente hasta el otoño. Por eso, recomendó adaptar las decisiones a las necesidades de cada categoría productiva y preparar los establecimientos antes de que los excesos de agua reduzcan las posibilidades de respuesta.

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Preparar el campo antes de que llegue el agua

En materia de infraestructura, Vagnoni consideró que este es un momento adecuado para realizar mejoras que muchas veces quedan relegadas. Entre ellas mencionó los callejones, que deben permitir un acceso seguro a los potreros y una circulación adecuada de la hacienda, especialmente en períodos de lluvias intensas.

También recomendó disponer de sectores elevados dentro de los establecimientos. Estos lugares pueden resultar determinantes ante una emergencia, ya que permiten concentrar la hacienda o almacenar reservas de alimentos en zonas protegidas de los anegamientos.

La recomendación adquiere especial importancia durante la época de parición. Según Vagnoni, recién se atravesó aproximadamente la mitad de esta etapa, por lo que resulta necesario disponer de ambientes secos, altos, bien empastados y con buen drenaje. Para los espacios transitorios de descanso, se sugieren entre 10 y 15 metros cuadrados por cada binomio vaca-ternero.

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Usar primero los recursos que pueden perderse

El exceso hídrico también puede modificar rápidamente la disponibilidad de forraje para la hacienda. Por eso, una de las estrategias consiste en priorizar el consumo de aquellos recursos ubicados en sectores con mayor riesgo de quedar anegados.

Vagnoni recomendó aprovechar primero esas superficies y reservar para más adelante las medias lomas y lomas que cuentan con praderas. La estrategia permite utilizar de manera eficiente el alimento disponible y conservar recursos en los sectores con mejores condiciones para atravesar períodos posteriores.

“Así se puede hacer aprovechamiento y uso de los recursos que podían llegar a estar en lugares más anegados”, explicó el técnico del INTA. La planificación forrajera anticipada puede ser decisiva para evitar que parte de la producción de pasto termine inutilizada por el agua.

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El barro también es un problema sanitario para la hacienda

La humedad excesiva no solo afecta la infraestructura y la alimentación de la hacienda. También puede elevar el riesgo sanitario, especialmente durante la segunda mitad de la temporada de partos. En este período, las recorridas deben intensificarse para detectar rápidamente problemas en los terneros recién nacidos.

Uno de los principales puntos de atención serán las infecciones umbilicales, favorecidas por el barro y las condiciones de humedad. También será necesario observar la aparición de diarrea neonatal, otro de los problemas que pueden comprometer a los terneros durante esta etapa.

El calendario sanitario de la hacienda tampoco debe quedar relegado por las dificultades climáticas. Vagnoni recordó la importancia de cumplir en tiempo y forma con la vacunación obligatoria contra el carbunclo, una medida que debe mantenerse aun cuando el exceso de agua complique las tareas habituales.

Además, el especialista recomendó incorporar vacunas contra leptospira al plan sanitario previo al servicio y realizar el refuerzo al tacto en vacas preñadas. Los ambientes húmedos favorecen la aparición de esta enfermedad, que puede provocar abortos en hembras no vacunadas. En las recrías, finalmente, será necesario monitorear la presencia de parásitos gastrointestinales y definir los tratamientos a partir de los valores de HPG, que indican la cantidad de huevos de estos parásitos presentes en un gramo de materia fecal.