México y Estados Unidos refuerzan la lucha contra el gusano barrenador con una planta de moscas estériles
México y Estados Unidos dieron un nuevo paso en la lucha contra una de las principales amenazas para la sanidad animal del continente al inaugurar una planta de producción de moscas estériles destinada a combatir el gusano barrenador del ganado. La instalación, ubicada en Metapa de Domínguez, en el estado mexicano de Chiapas, comenzará a operar este mes y alcanzará una capacidad de hasta 100 millones de insectos estériles por semana hacia finales de 2026.
La iniciativa forma parte de una estrategia binacional para contener el avance del parásito, cuya reaparición encendió las alarmas sanitarias y provocó restricciones comerciales entre ambos países. El objetivo es recuperar el control de la plaga y restablecer la barrera biológica que durante décadas impidió su expansión hacia América del Norte.
Una amenaza para la producción ganadera
El gusano barrenador del ganado es considerado una de las plagas más peligrosas para la producción pecuaria. Se trata de la larva de una mosca que deposita sus huevos sobre heridas abiertas de animales de sangre caliente. Al nacer, las larvas se alimentan del tejido vivo, provocando lesiones que pueden agravarse rápidamente e incluso causar la muerte si no reciben tratamiento.
Aunque afecta principalmente a los bovinos, también puede atacar ovinos, caprinos, equinos, animales silvestres e incluso seres humanos en situaciones excepcionales, lo que convierte su control en una prioridad sanitaria.

México detectó el primer caso de gusano barrenador del actual brote el 21 de noviembre de 2024, en el municipio de Catazajá, Chiapas. Desde entonces, las autoridades desplegaron un amplio operativo que incluyó la inspección de más de 5,3 millones de cabezas de ganado, la revisión de unos 84.000 cargamentos pecuarios y la liberación de cerca de 7.000 millones de moscas estériles para contener la propagación del insecto.
Cómo funciona la técnica de la mosca estéril
La estrategia se basa en la Técnica del Insecto Estéril (TIE), un método biológico utilizado con éxito desde hace varias décadas para controlar poblaciones de insectos perjudiciales. El procedimiento consiste en criar grandes cantidades de moscas macho, esterilizarlas mediante irradiación y liberarlas posteriormente en las zonas afectadas.
Cuando estos machos se aparean con hembras silvestres, los huevos no generan descendencia, lo que reduce progresivamente la población del gusano barrenador hasta lograr su eliminación. Los especialistas estiman que es necesario liberar al menos diez machos estériles por cada ejemplar silvestre para obtener resultados efectivos.

Una planta con capacidad creciente
La nueva instalación comenzará produciendo alrededor de 28 millones de moscas estériles por semana a mediados de julio. Posteriormente incrementará de manera gradual su capacidad hasta alcanzar 100 millones semanales hacia fines de 2026, con posibilidades de ampliar la producción hasta 120 millones en una etapa posterior.
Cuando opere a pleno rendimiento, la planta prácticamente duplicará la capacidad disponible actualmente en la región, que durante años dependió exclusivamente del complejo COPEG, ubicado en Panamá.
No obstante, algunos especialistas consideran que, aun con esta expansión, la producción podría resultar insuficiente para erradicar completamente el brote de gusano barrenador.

Cooperación binacional para recuperar el control
La inauguración fue encabezada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke L. Rollins, quienes destacaron la importancia de la cooperación entre ambos países para enfrentar al gusano barrenador.
Durante el acto, Rollins calificó la apertura de la planta como un hito para la sanidad animal del continente y aseguró que ambos países volverán a derrotar una plaga que ya habían logrado erradicar décadas atrás. En la misma ceremonia, el embajador estadounidense en México, Ronald D. Johnson, anunció una inversión adicional de 83,8 millones de dólares destinada a fortalecer las operaciones del complejo y acelerar la respuesta sanitaria.
La puesta en marcha de esta infraestructura llega en un momento especialmente sensible para el comercio pecuario. La expansión del gusano barrenador obligó a Estados Unidos a restringir el ingreso de ganado bovino en pie procedente de México, alterando el intercambio comercial y obligando a numerosos productores mexicanos a destinar un mayor volumen de animales al engorde y la faena dentro de su propio país.
