Estados Unidos refuerza su apoyo a la industria cárnica y analiza restringir importaciones
Estados Unidos dio una nueva señal de respaldo a su cadena ganadera con un paquete de medidas que combina asistencia económica para frigoríficos independientes y una posible restricción a las importaciones de carne vacuna. Mientras el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) anunció un programa de US$ 500 millones para fortalecer la capacidad de procesamiento de pequeñas y medianas plantas, en el Congreso comenzó a debatirse un proyecto que reduciría las cuotas de importación de carne, una iniciativa que podría afectar directamente a países exportadores como Argentina.
Las decisiones llegan en un momento delicado para la ganadería de Estados Unidos. El rodeo bovino atraviesa su menor nivel en más de 70 años, consecuencia de varios ciclos de sequía que provocaron una fuerte liquidación de vientres y redujeron la oferta de hacienda para faena.
Un fondo de US$ 500 millones para sostener a los frigoríficos
La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, presentó el Programa para Fortalecer el Procesamiento para los Ganaderos Estadounidenses (SPUR), una iniciativa destinada a respaldar a frigoríficos independientes que enfrentan un fuerte incremento de sus costos operativos por la escasez de animales disponibles para faena.
El programa contará con un presupuesto de US$ 500 millones, aunque el USDA todavía no definió si esos recursos se distribuirán mediante subsidios directos, créditos blandos o un esquema combinado de asistencia financiera.
La funcionaria explicó que la reducción del stock bovino responde a una combinación de factores, entre ellos los efectos de las prolongadas sequías, políticas aplicadas durante la administración de Joe Biden, la creciente presencia de empresas extranjeras dentro del negocio frigorífico y la amenaza sanitaria que representa el gusano barrenador del ganado (New World Screwworm), cuya reaparición genera preocupación en el sector pecuario.

Más competencia en una industria altamente concentrada
Uno de los principales objetivos del programa es fortalecer la competitividad de los frigoríficos independientes, considerados actores estratégicos para equilibrar una industria donde las mayores empresas concentran cerca del 80% de la faena bovina.
Los fondos estarán disponibles únicamente para plantas de propiedad estadounidense habilitadas por el servicio federal de inspección sanitaria, mientras que quedarán excluidos los cuatro mayores grupos frigoríficos del país. Entre ellos figuran compañías controladas por capitales brasileños, como JBS y National Beef, esta última perteneciente al grupo Marfrig.
El Congreso impulsa un proyecto para reducir las importaciones
En paralelo al anuncio del USDA, el senador republicano Bill Cassidy, representante del estado de Louisiana, presentó en el Congreso la denominada Ley de Restauración del Mercado Local (Restore Local Markets Act), un proyecto que propone endurecer las condiciones de ingreso de carne vacuna y otros productos agropecuarios considerados sensibles para la producción de Estados Unidos.

La iniciativa contempla un incremento significativo de los aranceles aplicados a la carne importada. Dentro de las cuotas vigentes se establecería un derecho de importación de US$ 1.680 por tonelada, equivalente a aproximadamente el 20% del valor del producto, mientras que actualmente el ingreso se realiza prácticamente libre de aranceles.
Fuera de cuota, el cambio sería aún más drástico. El gravamen ascendería a US$ 6.550 por tonelada, cerca del 100% del valor de la mercadería, frente al arancel actual del 26,4%.
Argentina, entre los principales países alcanzados
La propuesta legislativa también plantea una reducción de las cuotas de importación para los principales abastecedores de carne vacuna del mercado estadounidense, una modificación que impactaría de lleno sobre Argentina.
Según el proyecto, el cupo argentino pasaría de 20.000 toneladas a apenas 9.330 toneladas, además de eliminar las ampliaciones temporarias que durante los últimos años permitieron exportar alrededor de 80.000 toneladas adicionales.

Un escenario con mayor protección para la producción local
Aunque el proyecto todavía deberá recorrer un extenso proceso legislativo y muchos analistas consideran poco probable que sea aprobado sin modificaciones, su sola presentación refleja el creciente respaldo político a políticas de corte proteccionista para defender la producción agropecuaria de Estados Unidos.
La combinación de asistencia financiera para frigoríficos independientes y eventuales restricciones al ingreso de carne importada evidencia la intención de Estados Unidos de fortalecer toda la cadena cárnica nacional en un contexto de escasez de hacienda y elevados costos de producción.
