El regreso de “El Niño” entusiasma al agro, aunque persisten dudas sobre su verdadera intensidad
El regreso del fenómeno climático “El Niño” aparece como una de las mejores noticias para la próxima campaña agrícola argentina, especialmente después de varios años marcados por la sequía. Sin embargo, la posibilidad de estimar con precisión la intensidad que alcanzará el evento se volvió más compleja debido a un cambio metodológico implementado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), organismo de referencia mundial en el monitoreo del Pacífico.
El análisis fue realizado por el consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Alfredo Elorriaga, quien explicó que las modificaciones en los indicadores dificultan comparar el actual escenario con los eventos registrados en décadas anteriores. A pesar de esa incertidumbre, el especialista considera que todo indica que Argentina se encamina hacia un “Niño” fuerte, con posibilidades de convertirse en muy fuerte, justo durante los meses decisivos para el desarrollo de los cultivos de maíz y soja.
Después de atravesar cinco episodios de “La Niña” desde 2020 —incluida una inédita sucesión de tres eventos consecutivos—, el sector agropecuario observa con expectativa un cambio de escenario que podría traducirse en una campaña con elevados niveles de producción, favorecida por una mayor disponibilidad de agua durante el verano.

La NOAA modificó los índices y cambió las reglas de comparación
Uno de los aspectos que más incertidumbre genera es la decisión de la NOAA de reemplazar el tradicional Índice Oceánico ONI por el nuevo indicador RONI, que incorpora una superficie mayor del océano Pacífico y suma variables vinculadas al cambio climático para evaluar el comportamiento del fenómeno “El Niño”.
Según explicó Elorriaga, esta modificación rompe la posibilidad de comparar directamente los registros actuales con las estadísticas históricas, ya que los nuevos valores responden a una metodología diferente.
Además, indicó que algunos datos y reportes que antes eran públicos comenzaron a restringirse, en el marco de cambios internos que atraviesa la NOAA. Esto obliga a los analistas a interpretar el comportamiento del “Niño” con menor cantidad de herramientas y aumenta la dificultad para proyectar con precisión la magnitud que finalmente alcanzará el calentamiento del Pacífico.

Un escenario muy favorable para la producción agrícola
Más allá de las dificultades para cuantificar el fenómeno, la evaluación realizada por la BCR es claramente optimista respecto del impacto que tendría “El Niño” sobre la agricultura argentina.
Elorriaga sostuvo que las reservas de agua en los suelos de la región pampeana comenzaron el invierno en muy buenas condiciones, una situación que, combinada con un evento climático favorable, genera un escenario altamente positivo para la producción de maíz temprano y soja de primera.
De acuerdo con el especialista, entre principios de diciembre y fines de febrero las reservas hídricas podrían mantenerse por encima o muy por encima de los valores normales en gran parte de la región pampeana, reproduciendo un contexto similar al registrado durante otros eventos intensos de “El Niño”.
Por esa razón, desde la Guía Estratégica para el Agro consideran que la campaña 2026/27 podría transformarse en la mejor de la década, siempre que las condiciones previstas de “El Niño” se consoliden durante los próximos meses.

El desafío estará en evitar excesos durante la cosecha
Aunque el panorama general resulta alentador, los especialistas advierten que un “Niño” intenso también puede generar riesgos, especialmente durante la etapa final del ciclo agrícola.
En ese sentido, Elorriaga aclaró que no puede descartarse la ocurrencia de eventos climáticos disruptivos, aunque también recordó que las inundaciones registradas recientemente no pueden atribuirse exclusivamente al fenómeno “El Niño”, ya que intervienen otros factores regionales como las ciclogénesis, la influencia del océano Atlántico y los sistemas de alta y baja presión.
Pese a esa advertencia, la expectativa predominante continúa siendo muy favorable. El consultor consideró que el volumen de producción podría incluso superar el obtenido en la última campaña y señaló que el principal desafío pasará por anticipar posibles excesos de precipitaciones para minimizar su impacto sobre la cosecha y la logística.
