Gusano barrenador: Estados Unidos ya detectó seis casos
La ganadería de Estados Unidos volvió a encender las alarmas sanitarias tras la confirmación de seis casos de gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) en los estados de Texas y Nuevo México. La reaparición de esta plaga, erradicada del territorio estadounidense hace seis décadas, genera preocupación por su potencial impacto económico y productivo, especialmente en un momento de fuerte escasez de bovinos y precios récord para la carne vacuna.
La confirmación fue realizada por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), a través del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal (APHIS). El primer caso de gusano barrenador fue detectado el 3 de junio en un ternero del condado de Zavala, en el sur de Texas, una zona ubicada muy cerca de la frontera con México. Desde entonces, las autoridades sanitarias confirmaron nuevos episodios en otros bovinos, además de una cabra y un perro.
Una plaga temida por la producción pecuaria
El gusano barrenador corresponde a la fase larval de una mosca cuyas hembras depositan huevos sobre heridas abiertas o cavidades naturales de animales de sangre caliente. Al nacer, las larvas se alimentan de tejido vivo, provocando lesiones profundas, infecciones secundarias y, en situaciones extremas, la muerte del animal afectado.
La enfermedad puede impactar sobre bovinos, ovinos y caprinos, pero también sobre mascotas, fauna silvestre e incluso seres humanos en casos excepcionales. Por esa razón, históricamente fue considerada una de las amenazas sanitarias más graves para la producción ganadera de América.

La aparición de seis casos de gusano barrenador en territorio estadounidense representa un hecho de enorme relevancia. Se trata de la primera detección doméstica de la plaga desde la década de 1960, cuando fue eliminada mediante un exitoso programa de control biológico basado en la liberación de insectos estériles.
Millonarias pérdidas potenciales
La preocupación no se limita al aspecto sanitario. Texas es el principal estado ganadero de Estados Unidos y concentra una porción significativa del rodeo nacional. Especialistas estiman que un brote fuera de control podría generar pérdidas cercanas a los 1.800 millones de dólares, producto de la mortandad animal, los mayores costos sanitarios y las restricciones para el movimiento de hacienda.
El problema adquiere una dimensión aún mayor porque llega en un momento particularmente sensible para la actividad. El stock bovino estadounidense atraviesa su nivel más bajo en aproximadamente 75 años, luego de varios ciclos consecutivos de sequía que obligaron a reducir rodeos en distintas regiones productivas.

La respuesta del USDA
Frente a la detección de los primeros casos de gusano barrenador, las autoridades federales activaron rápidamente los protocolos de emergencia. El USDA puso en marcha cuarentenas, restricciones de movimiento animal, vigilancia epidemiológica intensiva y programas de liberación masiva de moscas estériles, la misma herramienta que permitió erradicar la enfermedad décadas atrás.
En paralelo, la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, anunció una inversión de 100 millones de dólares destinada al desarrollo de nuevas tecnologías de control y al fortalecimiento de la capacidad operativa para contener el brote. Desde el gobierno confían en evitar una expansión masiva del gusano barrenador.
Un avance que venía siguiendo desde México
La preocupación por el gusano barrenador no surgió de manera repentina. Durante el último año, Estados Unidos había intensificado los controles sanitarios debido al avance sostenido del insecto desde Centroamérica hacia México.
De hecho, a fines de mayo se había detectado un caso en un ovino ubicado a menos de 50 kilómetros de la frontera estadounidense, una señal que muchos especialistas interpretaron como una advertencia de lo que finalmente ocurrió.

Desde 2023, el brote afectó a miles de animales en distintos países de Centroamérica y México. Según datos sanitarios oficiales, ya se registraron más de 171.000 casos animales en la región durante ese período, obligando a reforzar los sistemas de vigilancia y control.
Dudas sobre la capacidad de respuesta
La emergencia también reabrió el debate sobre la estructura sanitaria federal. Diversos sectores agropecuarios y legisladores manifestaron preocupación por la reducción de personal especializado dentro del USDA durante los últimos años.
Según informes recientes, el área de sanidad animal habría perdido cerca del 25% de su plantilla, incluyendo veterinarios, técnicos de laboratorio y agentes de campo. Para algunos analistas, esta situación podría complicar las tareas de monitoreo y erradicación si el gusano barrenador continúa avanzando.
