Exportaciones agroindustriales: semestre histórico de más de 60 millones de toneladas
La agroindustria argentina cerró el primer semestre de 2026 con un desempeño récord en materia de exportaciones. Impulsadas por cosechas históricas de maíz, trigo y girasol, las ventas externas de granos y subproductos industriales superaron los 60,7 millones de toneladas, el mayor volumen registrado para este período, de acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El excepcional nivel de producción convirtió al país en uno de los proveedores más competitivos del mercado mundial. La fuerte oferta de cereales y oleaginosas encontró una demanda internacional activa, que absorbió gran parte de la producción y permitió alcanzar máximos históricos en exportaciones.
Maíz, trigo y girasol lideraron el crecimiento
El maíz encabezó el ranking de exportaciones con 21 millones de toneladas, un volumen 23% superior al promedio histórico para el primer semestre. El trigo también mostró un desempeño sobresaliente al totalizar 11,1 millones de toneladas, un crecimiento del 63% respecto de la media de los últimos años.
El caso del girasol fue aún más destacado. Considerando las semillas y el volumen destinado a la elaboración de aceites y subproductos, las exportaciones equivalieron a 4,4 millones de toneladas, es decir, dos veces y media el promedio del último quinquenio.
En contraste, la soja perdió protagonismo dentro del comercio exterior argentino. Sumando el grano y el equivalente industrializado, las exportaciones alcanzaron 20,1 millones de toneladas, un 3% menos que en igual período del año pasado y el cuarto registro más bajo de la última década para un primer semestre.

Los cereales dominaron el mercado interno
El informe también muestra que la dinámica comercial acompañó el comportamiento de las exportaciones. Tanto el maíz como el trigo registraron niveles de negocios entre 9% y 25% superiores al promedio, mientras que la soja quedó aproximadamente un 10% por debajo.
Durante buena parte del semestre, los cereales concentraron el mayor interés de compradores y vendedores, favorecidos por la abundante producción y por un contexto internacional que, durante el conflicto en Medio Oriente, impulsó los precios y aceleró las exportaciones.
Sin embargo, el escenario comenzó a modificarse en las últimas semanas. La caída de las cotizaciones internacionales de los cereales mejoró la relación de precios para la soja, lo que podría estimular una mayor comercialización en los próximos meses. Solo durante junio se fijó precio a 4,1 millones de toneladas de soja, y entre mayo y junio se concentró cerca del 60% del volumen negociado en lo que va del año.

La cosecha de maíz avanza con demora, pero los precios encuentran respaldo
Pese al récord productivo, la cosecha de maíz avanza al ritmo más lento de los últimos cinco años. Al 2 de julio, la recolección alcanzaba el 65% del área sembrada, seis puntos porcentuales por debajo del promedio quinquenal. Las demoras obedecen principalmente a las abundantes lluvias y a la elevada humedad de los granos, que dificultaron el ingreso de las cosechadoras, especialmente en Buenos Aires, Córdoba y La Pampa.
En el mercado interno, la pizarra se estabilizó alrededor de los $265.000 por tonelada, aunque en dólares el precio continúa por debajo de los valores observados a comienzos de mayo debido al movimiento del tipo de cambio.
A nivel internacional, el ingreso de la cosecha brasileña mantiene presión sobre las cotizaciones, ya que Brasil se encamina hacia una de sus mayores producciones históricas. Sin embargo, la severa sequía que afecta a Francia, donde se proyecta una caída cercana al 30% en la producción de maíz, aporta un sostén al mercado europeo y evita bajas más pronunciadas.

El Niño mejora las perspectivas
La BCR también destacó que las proyecciones climáticas favorecen el inicio de la próxima campaña agrícola. Los modelos indican una alta probabilidad de un evento El Niño fuerte o incluso muy fuerte durante el verano, lo que incrementaría las posibilidades de obtener otra cosecha de gran volumen.
Si bien mayores precipitaciones podrían generar inconvenientes logísticos al momento de la cosecha, el escenario resulta ampliamente favorable para el desarrollo de los cultivos, especialmente del maíz temprano y la soja de primera.
