Girasol: buenos márgenes y precios, pero con el asterisco climático
El girasol llega a la campaña 2026/27 con una posición económica favorable, especialmente en el sur bonaerense, donde los márgenes proyectados superan a los de otras alternativas de gruesa. A los buenos resultados esperados se suman precios que ya permiten comenzar a cerrar negocios y relaciones favorables frente a varios insumos.
Sin embargo, la oportunidad económica estará condicionada por un escenario climático que exige anticiparse. Un Niño fuerte y suelos con buena humedad inicial podrían generar lluvias abundantes y ventanas de siembra más acotadas, además de aumentar la presión de enfermedades y obligar a ajustar la fertilización.
Desde la Asociación Argentina de Girasol (ASAGIR) remarcaron que la clave será combinar el atractivo económico con una planificación agronómica precisa. En particular, el girasol alto oleico aparece como una de las alternativas mejor posicionadas.

El girasol lidera los márgenes
En las regiones Mar y Sierras Serrana y Costera, los números muestran una ventaja clara. En ambientes de potencial medio de Mar y Sierras Serrana, que incluye zonas como Tandil, Azul, Olavarría y Balcarce, el margen del girasol alto oleico ronda los US$171 por hectárea, mientras que el girasol común alcanza unos US$113/ha.
En ese mismo escenario, el maíz de loma se ubica cerca de US$80/ha y la soja de primera presenta un resultado negativo, de aproximadamente -US$70/ha. En ambientes de alto potencial, el girasol alto oleico vuelve a liderar con cerca de US$250/ha, mientras que el girasol común y el maíz rondan los US$180/ha.
El maíz mejoró su competitividad por la baja del precio de la urea y una recuperación de sus valores disponibles y futuros. La soja, en cambio, continúa siendo la alternativa menos favorecida en buena parte de los escenarios analizados.
El precio permite comenzar a vender
La ventaja del cultivo no se limita al margen productivo. Los precios actuales permiten comenzar a construir un promedio de venta para la próxima cosecha, especialmente en el caso del alto oleico, que cuenta con primas sobre el valor del grano convencional.

ASAGIR recomienda evaluar ventas de entre 30% y 40% de la producción estimada cuando el precio base más la prima se ubique aproximadamente entre US$400 y US$420 por tonelada. A ese valor posteriormente se suma la bonificación correspondiente por materia grasa.
El mercado también ofrece señales favorables: el girasol disponible presenta un premio cercano al 11% frente al FAS teórico, mientras que en el mercado futuro la diferencia ronda el 5%. La recomendación, por lo tanto, es no esperar necesariamente a la cosecha y avanzar gradualmente con la comercialización.
Un Niño que obliga a trabajar con anticipación
El principal desafío aparece en el manejo agronómico. La expectativa de un Niño fuerte podría generar lluvias superiores a las normales entre septiembre y diciembre, sobre suelos que ya parten con buenos niveles de humedad.
En Mar y Sierras Costera, la ventana óptima de siembra se concentra durante la segunda quincena de octubre, mientras que en Mar y Sierras Serrana se ubica entre fines de octubre y la primera mitad de noviembre. Hasta alrededor del 25 de noviembre todavía podrían mantenerse rendimientos bonificados interesantes, pero después será necesario comparar nuevamente el potencial del girasol con una soja de primera tardía.
Por eso, la recomendación es llegar preparados: lotes barbechados, maquinaria disponible y logística resuelta para ingresar rápidamente cuando las condiciones lo permitan.

Fertilización y sanidad, bajo la lupa
La mayor humedad también obliga a revisar el control de malezas y la nutrición. Los tratamientos preemergentes ganarán importancia ante posibles períodos prolongados de lluvia que dificulten el ingreso a los lotes.
En fertilización, se plantea trabajar con aproximadamente 100 a 140 kilos por hectárea de urea 46%, dependiendo del potencial del ambiente y la disponibilidad de nitrógeno. Sin embargo, una dosis excesiva puede generar canopeos demasiado cerrados y favorecer enfermedades como Phomopsis.
La presión sanitaria podría aumentar durante la campaña. Phomopsis, Verticillium, Alternaria, Septoria y Phoma serán algunas de las enfermedades a monitorear, mientras que la decisión de aplicar fungicidas deberá considerar fecha de siembra, densidad, nitrógeno, potencial productivo y lluvias esperadas.
