Semana de contrastes climáticos: pocas lluvias y riesgo de heladas en la región agrícola
La próxima semana estará marcada por un clima con fuerte variabilidad térmica y precipitaciones escasas sobre buena parte del área agrícola argentina. Así lo anticipó la última perspectiva agroclimática de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, correspondiente al período comprendido entre el 20 y el 26 de agosto de 2026, que prevé el paso de un frente de tormenta, un marcado descenso de las temperaturas y un posterior regreso del aire cálido.
El escenario climático plantea una semana de fuertes contrastes, con lluvias muy desiguales, ingreso de vientos polares y riesgo de heladas en amplias zonas productivas. Hacia el cierre del período, en tanto, los vientos provenientes del trópico volverán a ganar intensidad y provocarán un repunte de las temperaturas máximas en gran parte del área agrícola.
Lluvias escasas y una excepción en el norte
La primera etapa de la perspectiva agroclimática comenzará con el avance de un frente de tormenta que tendrá una actividad muy irregular. Según el informe de la Bolsa de Cereales, la mayor parte del área agrícola recibirá aportes escasos a nulos, aunque podrían registrarse algunos focos con precipitaciones moderadas.
La principal excepción estará en el extremo nordeste. El norte de Uruguay podría recibir entre 10 y 25 milímetros, con registros moderados a abundantes. En el resto del país, el panorama será mucho más limitado en materia de lluvias.

La actividad más significativa se concentrará además sobre la cordillera. Las zonas cordilleranas del sur y centro recibirán precipitaciones abundantes, que podrían extenderse hacia el sur de Cuyo y el norte de la Patagonia. En esas regiones, las condiciones estarán acompañadas por posibilidades de nevadas.
Para las regiones agrícolas que atraviesan el período invernal, el escaso aporte de humedad vuelve a colocar el foco sobre la disponibilidad de agua para los cultivos de invierno, especialmente en aquellas áreas donde las reservas del suelo ya presentan limitaciones.
El ingreso de aire polar traerá heladas
El paso del frente no solo estará asociado con lluvias. Detrás del sistema ingresarán vientos de origen polar que provocarán un marcado descenso térmico en buena parte del área agrícola. La Bolsa de Cereales prevé heladas generales en el oeste y episodios localizados en distintas regiones productivas.
Las temperaturas mínimas serán particularmente bajas en el oeste del NOA, el oeste de Cuyo y el sur y parte del centro de la Región Pampeana, además del centro de Uruguay. En esas zonas se espera un clima con registros inferiores a 0°C y heladas generales, mientras que en áreas serranas y cordilleranas del NOA las mínimas podrían caer por debajo de los -5°C.

En tanto, el centro del NOA, gran parte de Cuyo, el sudeste de Corrientes, la mayor parte de la Región Pampeana y buena parte de Uruguay tendrán mínimas de entre 0 y 5°C, con riesgo de heladas localizadas y focos de heladas meteorológicas.
Del frío al regreso del calor
El contraste climático será marcado hacia el final del período. Los vientos del trópico retornarán con energía y provocarán un aumento de las temperaturas máximas en buena parte del área agrícola, aunque el extremo sudeste y Uruguay quedarán al margen de los valores más elevados.
El nordeste del NOA, gran parte del Chaco y Paraguay registrarán máximas superiores a 30°C, con sectores que podrían superar los 35°C. En el este del NOA, norte de Cuyo, sur del Chaco y gran parte de la Mesopotamia, las temperaturas se ubicarán entre 25 y 30°C.

En la Región Pampeana, en cambio, predominarán máximas de entre 15 y 20°C en buena parte de su superficie, mientras que el norte y oeste podrán alcanzar entre 20 y 25°C. Las zonas serranas y cordilleranas del NOA y Cuyo mantendrán los valores más bajos.
De esta manera, la semana climática cerrará con un escenario completamente diferente al de su inicio: después de las lluvias limitadas y el avance del aire polar, el retorno de las masas de aire cálido volverá a elevar las temperaturas. El contraste será uno de los principales rasgos de una perspectiva que obliga a seguir de cerca tanto las heladas como la evolución de las reservas hídricas.
