La crisis de los fertilizantes le costó USD 180 millones extra al agro argentino en solo seis meses


El fuerte aumento de los precios internacionales de los fertilizantes, impulsado por el conflicto en Medio Oriente, tuvo un impacto directo sobre el sector agropecuario argentino. Durante el primer semestre de 2026, el país debió afrontar un sobrecosto estimado en USD 180 millones para importar fertilizantes, pese a que los volúmenes comprados en el exterior fueron los segundos más bajos desde 2019. Así lo revela un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que además advierte sobre la alta dependencia externa del mercado local y destaca el potencial que tendría una nueva planta de urea para modificar ese escenario.

La entidad sostiene que la interrupción del comercio por el Estrecho de Ormuz y las restricciones en la oferta mundial de fertilizantes desencadenaron una fuerte escalada de precios, especialmente en los nitrogenados, que son claves para la producción agrícola argentina.

El conflicto en Ormuz disparó los precios mundiales

La BCR explica que el cierre del Estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructura energética provocaron una crisis que se trasladó rápidamente al mercado de fertilizantes. El encarecimiento del gas natural licuado (GNL), principal insumo para fabricar urea, elevó los costos de producción y generó un fuerte ajuste de la oferta mundial.

A ese escenario se sumaron las decisiones de dos actores clave del mercado. India redujo temporalmente su producción por la escasez de gas, mientras que China restringió sus exportaciones para priorizar el abastecimiento interno, lo que profundizó el desequilibrio entre oferta y demanda.

Fertilizantes, Precios
Foto: Informe BCR

Como consecuencia, el precio internacional de la urea llegó a más que duplicarse respecto de enero, aunque sin alcanzar los máximos registrados durante la crisis derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania.

Los fosfatados también sintieron el impacto

El aumento de precios no se limitó a los fertilizantes nitrogenados. Los fosfatados también registraron fuertes subas debido al encarecimiento del azufre, un insumo esencial para su fabricación, cuya oferta se vio afectada por el conflicto en Medio Oriente.

El informe señala que el precio del azufre llegó a duplicarse, impulsando un incremento del 39% en el superfosfato triple (TSP) y del 27% en el fosfato diamónico (DAP). Sin embargo, aclara que estos productos ya venían mostrando valores elevados desde fines de 2025 por restricciones en las exportaciones chinas y una oferta internacional ajustada.

Fertilizantes, Importaciones
Foto: Informe BCR

Menos fertilizantes importados, pero una factura mucho más alta

La consecuencia más visible para el mercado argentino fue la fuerte caída en las importaciones. Durante el primer semestre ingresaron 437.000 toneladas de fertilizantes nitrogenados, 767.000 toneladas de fosfatados y apenas 39.000 toneladas de productos potásicos, lo que convirtió a 2026 en el segundo peor año desde 2019 en términos de volumen.

Sin embargo, la reducción en las compras no evitó un fuerte incremento del gasto. El valor de las importaciones alcanzó USD 1.762 millones, el segundo registro más alto de la historia, impulsado exclusivamente por el aumento de los precios internacionales.

La BCR estimó que, si las mismas cantidades se hubieran adquirido a los valores promedio del primer semestre de 2025, Argentina habría gastado USD 180 millones menos. Ese cálculo incluso deja afuera el efecto que los mayores precios tuvieron sobre la reducción de los volúmenes importados.

Fertilizantes, producción local
Foto: Informe BCR

Una inversión que puede cambiar el mercado

El informe también pone el foco en el futuro del abastecimiento local. Actualmente Argentina produce entre el 30% y el 35% de los fertilizantes que consume, lo que obliga a importar grandes volúmenes todos los años. En promedio, el país compra en el exterior cerca del 50% de los nitrogenados y el 80% de los fosfatados que utiliza el agro.

En ese contexto, la aprobación del proyecto bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para construir una planta de urea en Bahía Blanca aparece como un punto de inflexión para el sector. La iniciativa demandará una inversión de USD 2.700 millones y permitirá producir unas 2,1 millones de toneladas anuales de urea, convirtiéndose en la mayor planta de América Latina.

Para la Bolsa de Comercio de Rosario, el desarrollo asociado al gas de Vaca Muerta podría transformar a la Argentina de importador neto en un proveedor regional de urea, fortaleciendo el abastecimiento interno y abriendo oportunidades de exportación.