La chicharrita cayó más del 90%, pero mantiene alertas en el NOA y NEA
La población de Dalbulus maidis, conocida como la chicharrita del maíz, mostró una fuerte caída durante agosto, con descensos superiores al 90% en varias de las principales regiones productivas del país. Sin embargo, el retroceso no eliminó los focos de preocupación: el NOA, el NEA y el centro-norte todavía registraron niveles de abundancia superiores a los observados en igual período de 2025.
El último relevamiento de la Red Nacional de Monitoreo confirmó un desplazamiento generalizado hacia categorías de capturas bajas o nulas durante la segunda quincena de agosto. La señal es favorable de cara al inicio de una nueva campaña maicera, aunque la persistencia de focos puntuales y la detección del patógeno en Tucumán obligan a mantener la vigilancia.
La situación refleja un cambio significativo respecto de fines de julio, cuando varias regiones todavía concentraban una elevada proporción de localidades con más de 100 chicharritas adultos por trampa.

El NOA bajó con fuerza, pero la chicharrita sigue presente
En el NOA se produjo uno de los descensos más marcados. Las localidades con más de 100 adultos por trampa pasaron del 74% al 43% y finalmente al 10% en las últimas tres mediciones, mientras que la categoría predominante pasó a ser la de entre cinco y 20 ejemplares, que concentró el 40% de los sitios relevados.
El promedio regional cayó desde 457,51 adultos por trampa a fines de julio hasta apenas 46,05 en la segunda mitad de agosto, una reducción cercana al 90%. No obstante, la presencia territorial continúa siendo muy amplia: la chicharrita apareció en el 98% de los puntos monitoreados.
Los principales focos se localizaron en Las Cejas, Tucumán, con 495 adultos por trampa, y Metán, Salta, con 400. Esos registros muestran que, pese a la caída generalizada, todavía existen zonas con poblaciones capaces de mantener la presión sobre el cultivo.
El NEA tuvo el mayor foco del relevamiento
El NEA siguió una evolución similar, aunque allí apareció el registro individual más elevado de todo el monitoreo. La proporción de localidades con más de 100 insectos descendió del 44% al 17% y luego al 5%, mientras que los sitios sin detecciones aumentaron del 3% al 27%.

El promedio regional pasó de 186,82 a 20,17 adultos por trampa, confirmando una reducción superior al 90%. Sin embargo, los niveles todavía se ubicaron claramente por encima de los registrados durante 2025.
El principal foco se encontró en Pampa del Infierno, Chaco, donde se contabilizaron 612 ejemplares por trampa. Esa cifra resume la principal advertencia del informe: la baja poblacional de la chicharrita fue contundente, pero no uniforme, y determinados puntos continúan concentrando abundancias elevadas.
Centro-norte y Litoral también retrocedieron
En el centro-norte, las localidades con más de 100 adultos pasaron del 19% al 3% en las últimas mediciones. La ausencia del insecto llegó al 38% de los sitios y otro 40% registró apenas entre uno y cuatro ejemplares, mientras que el promedio cayó de 74,04 a 5,47 adultos por trampa.
La situación fue todavía más favorable en el Litoral, donde el 68% de las localidades no registró presencia y el 26% quedó en la categoría mínima. El promedio regional descendió de 9,49 a apenas 0,59 adultos por trampa, prácticamente en línea con los niveles de 2025.

El centro-sur, la región más favorable
El panorama más alentador se observó en el centro-sur. La chicharrita no apareció en el 93% de los 106 sitios evaluados, mientras que el 7% restante solo registró entre uno y cuatro insectos, sin detecciones en categorías superiores.
El promedio regional cayó de 2,40 a 0,12 adultos por trampa. Los máximos fueron apenas de tres ejemplares en Ballesteros y Pegasano, Córdoba. Tampoco se detectaron individuos en las cinco localidades monitoreadas en Uruguay.
Con los primeros maíces comenzando a implantarse, la Red Nacional de Monitoreo recomendó sostener un seguimiento activo, eliminar las plantas voluntarias que funcionan como “puente verde” y reforzar el manejo integrado. Las posibles heladas tardías podrían profundizar la caída poblacional, pero los focos que todavía sobreviven dejan una conclusión clara: la chicharrita retrocedió con fuerza, aunque todavía no salió del radar.
