Petróleo en alza: los conflictos globales vuelven a tensionar al mercado
El escenario internacional volvió a colocar al petróleo y las decisiones de la Reserva Federal (Fed) en el centro de la atención de los mercados. De acuerdo a un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el Brent registró una fuerte escalada durante los últimos meses y llegó a superar los US$ 109 por barril, mientras que el cambio en la tasa de referencia estadounidense agregó un nuevo elemento de incertidumbre para los activos financieros.
El Brent acelera y supera los US$ 109
El petróleo Brent inició julio en torno a US$ 71,8 por barril y alcanzó los US$ 109,31 a mediados de septiembre. El salto representa una suba cercana al 52% en poco más de dos meses y refleja un cambio significativo en las expectativas sobre la disponibilidad de crudo a nivel internacional.
La primera parte del movimiento alcista se produjo durante julio, pero posteriormente las cotizaciones ingresaron en una etapa de relativa estabilidad. Durante buena parte de agosto, el Brent se movió en una franja de US$ 85 a US$ 90, hasta que hacia fines de ese mes comenzó una nueva aceleración que se profundizó durante septiembre.
Entre el 27 de agosto y el 10 de septiembre, el precio pasó de US$ 89,70 a US$ 107,63 por barril. La presión sobre el mercado estuvo vinculada principalmente con la incertidumbre sobre la oferta de petróleo, en un contexto marcado por las dificultades para transportar crudo a través de rutas estratégicas.

Ormuz y Arabia Saudita, en el centro de la tensión
Entre los factores que explican el avance del petróleo aparecen las restricciones que persisten sobre el Estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores para el comercio mundial de hidrocarburos. A esta situación se sumaron ataques contra el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, infraestructura utilizada para desviar exportaciones hacia el Mar Rojo.
Tres estaciones de bombeo resultaron afectadas y la interrupción comprometió temporalmente una vía que transportaba entre 4 y 5 millones de barriles diarios de petróleo. La posibilidad de que nuevas dificultades logísticas reduzcan la disponibilidad efectiva de petróleo incrementó la sensibilidad de los operadores y favoreció el avance de las cotizaciones.
Sin embargo, durante las últimas jornadas surgieron señales capaces de moderar parcialmente la presión alcista. Arabia Saudita comenzó a redireccionar cargamentos a través de Omán, compensando parte de las dificultades en sus rutas habituales. Como consecuencia, el Brent retrocedió hasta la zona de US$ 103 por barril luego de haber superado los US$ 109, aunque el mercado continúa atento a cualquier novedad sobre el transporte y la oferta.

La Fed cambia el escenario monetario
Mientras el petróleo concentró buena parte de la atención, la política monetaria estadounidense incorporó otro factor relevante para los mercados. Entre comienzos de 2024 y septiembre de 2026, la Fed había desarrollado una trayectoria general descendente de tasas, desde 5,25%-5,50% hasta 3,50%-3,75% a fines de 2025.
Durante gran parte de 2026, el rango permaneció estable en 3,50%-3,75%. La inflación, el mercado laboral y el nivel de actividad se convirtieron en las principales variables observadas por los inversores para anticipar los próximos movimientos de la autoridad monetaria.
El 16 de septiembre de 2026, sin embargo, el rango objetivo pasó a 3,75%-4,00%, modificando la referencia vigente hasta entonces. La decisión vuelve a poner el foco sobre el costo del financiamiento y las condiciones internacionales de liquidez, con potencial impacto sobre bonos, acciones, monedas y materias primas.

Las acciones estadounidenses pierden impulso
El mercado accionario estadounidense también atravesó un período de fuertes movimientos. Los principales índices se recuperaron de las caídas registradas a comienzos de 2026 y alcanzaron nuevos máximos hacia mediados de agosto, aunque posteriormente comenzaron a retroceder.
Desde esos máximos, las cotizaciones mantuvieron una trayectoria descendente durante las últimas semanas, aunque continúan en niveles elevados en términos históricos. El comportamiento refleja la cautela de los inversores frente a un escenario en el que las expectativas sobre la Fed, la inflación y la actividad económica siguen condicionando las decisiones financieras.
Así, el mercado internacional enfrenta simultáneamente una fuerte volatilidad en el petróleo y un nuevo movimiento de la política monetaria estadounidense. La evolución de los conflictos y las rutas de abastecimiento será determinante para el crudo, mientras que las próximas señales de la Fed marcarán buena parte del rumbo de los activos financieros.
