Las claves para producir más carne sin aumentar el rodeo


Mejorar la recría, acortar los ciclos de invernada, optimizar el manejo de las pasturas y aprovechar el potencial genético de los animales son algunas de las herramientas que permitirían incrementar de manera significativa la producción de carne vacuna en la Argentina sin necesidad de aumentar la cantidad de terneros. Así lo destacaron especialistas del INTA, quienes sostienen que el desafío pasa por ganar eficiencia y obtener más kilos de carne por animal y por hectárea.

Según los investigadores, los sistemas ganaderos argentinos evolucionaron en los últimos años y hoy cuentan con tecnologías y estrategias capaces de elevar la productividad, siempre que se combinen adecuadamente el manejo del pasto, la suplementación y la genética. El objetivo es producir más carne utilizando de manera más eficiente los recursos disponibles y respondiendo a las nuevas demandas del mercado.

Invernadas más cortas para mejorar la productividad

El referente en producción ganadera del INTA, Aníbal Pordomingo, explicó que los sistemas nacionales fueron rediseñados para alcanzar mejores resultados durante las etapas de recría y engorde. En ese contexto, aseguró que es posible aumentar considerablemente la producción de carne por unidad de superficie manteniendo la misma cantidad de terneros, siempre que exista un manejo eficiente de los recursos forrajeros.

En la misma línea, Gabriel Zurbriggen, investigador del grupo de Producción Bovina y Recursos Forrajeros del INTA Marcos Juárez, recomendó implementar ciclos de invernada que no superen los 12 meses, una estrategia que evita que los animales atraviesen dos inviernos sobre las pasturas y mejora la eficiencia del sistema.

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El especialista también aconsejó comercializar animales jóvenes, ya que los bovinos mayores de 24 meses comienzan a perder terneza debido a cambios en la estructura del colágeno. Para alcanzar ese objetivo, indicó que las ganancias de peso deberían ubicarse, como mínimo, en 650 gramos diarios durante todo el ciclo.

El manejo de las pasturas y el aporte estratégico de los granos

Los técnicos del INTA remarcaron que los planteos exclusivamente pastoriles presentan un techo cercano a los 500 kilos de carne por hectárea, mientras que la incorporación de suplementación energética puede duplicar esos resultados y alcanzar entre 1.000 y 1.100 kilos por hectárea de pastura.

Durante el otoño, las pasturas suelen ofrecer elevados niveles de proteína, pero presentan escasa materia seca y pocos carbohidratos solubles. Frente a ese desbalance, la suplementación con granos permite sostener la carga animal y mantener ganancias de peso compatibles con una terminación antes de fin de año.

Los ensayos realizados mostraron que una suplementación equivalente al 0,5% del peso vivo logra conversiones cercanas a 5,5 kilos de alimento por cada kilo de carne producido. En cambio, cuando el aporte se incrementa al 1%, la eficiencia disminuye y la conversión se acerca a una relación de 9 a 1.

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La genética también juega un papel clave

Otra de las herramientas para incrementar la producción de carne consiste en incorporar cruzamientos con razas continentales, que permiten obtener animales con mayor potencial de crecimiento sin necesidad de aumentar el tamaño de los vientres.

Según el INTA, bajo un mismo manejo estos biotipos pueden alcanzar pesos de faena de entre 450 y 470 kilos, frente a los 400 o 420 kilos que habitualmente logran las razas británicas. En estos casos, la suplementación recomendada oscila entre el 0,7 y el 1% del peso vivo y no debería interrumpirse durante la primavera.

Además, los investigadores destacaron que una recría bien realizada resulta determinante para desarrollar masa muscular. Si esa etapa se acorta demasiado y el animal ingresa precozmente al corral, existe mayor riesgo de acumular grasa antes de formar suficiente músculo, lo que afecta la calidad final de la res.

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Machos enteros: una alternativa para ganar eficiencia

Entre las alternativas analizadas también aparece el uso del macho entero joven, una categoría que permite llegar a la faena entre los 18 y 24 meses con pesos de entre 420 y 450 kilos.

Los trabajos del INTA muestran que estos animales registran ganancias diarias un 8,7% superiores y una eficiencia de conversión 4,1% mayor respecto de los machos castrados. Además, producen reses más pesadas, con mayor proporción de músculo y menor nivel de grasa.