Cae el consumo de carne y crece el peso de los impuestos en el precio final


El mercado de la carne vacuna atraviesa un momento de ajuste, marcado por una menor disponibilidad de hacienda y un impacto directo en el consumo interno. De acuerdo al último informe de Rosgan, durante el primer trimestre del año la producción total se ubicó en 700.000 toneladas res con hueso, lo que representa una caída del 5% respecto al mismo período del año anterior.

En este contexto, unas 200.000 toneladas se destinaron a la exportación, mientras que el mercado interno absorbió alrededor de 500.000 toneladas. Este menor volumen disponible se tradujo en una caída interanual del 11% en el consumo, reflejando un escenario de menor acceso y cambios en los hábitos de compra.

El consumo per cápita en retroceso

El impacto de esta dinámica se evidencia con claridad en el consumo por habitante. En términos per cápita, el consumo aparente se ubica en 44 kilos anuales, lejos de los 50 kilos registrados un año atrás.

La cifra no solo confirma la tendencia descendente, sino que también refleja un cambio estructural en el comportamiento del consumidor. La carne vacuna, históricamente central en la dieta argentina, enfrenta un escenario donde los precios y la disponibilidad condicionan su presencia en la mesa.

A esto se suman factores económicos generales, como la pérdida de poder adquisitivo, que profundizan la retracción del consumo y favorecen la sustitución por otras proteínas más accesibles.

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Exportaciones firmes en un contexto de menor producción

A pesar de la caída en la producción total, las exportaciones se mantienen en niveles relevantes, absorbiendo cerca del 28% del total producido en el primer trimestre.

Este dato confirma la importancia del mercado externo para la cadena cárnica, que continúa mostrando dinamismo incluso en un contexto de menor oferta. Sin embargo, esta mayor orientación exportadora también implica menos volumen disponible para el consumo interno, lo que contribuye a la presión sobre los precios locales.

El peso de los impuestos en el precio final

En paralelo a la caída del consumo, otro dato clave surge del análisis de la estructura de precios. Según un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina, el 28% del precio de la carne en góndola corresponde a impuestos.

El estudio muestra que los costos explican el 51% del valor final, mientras que el 21% restante corresponde a márgenes de ganancia a lo largo de la cadena. Esto significa que la carga impositiva tiene un peso significativo en el precio que paga el consumidor.

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Cómo se compone el precio de la carne

Al desagregar la cadena productiva, se observa que la mayor parte del valor se genera en las etapas iniciales. La cría representa el 35% del precio final, seguida por el feedlot con un 16%.

En tanto, la industria frigorífica aporta apenas un 1%, mientras que la comercialización en carnicerías explica el 20%. En conjunto, la cadena productiva y comercial concentra el 72% del precio, mientras que el resto corresponde a impuestos.

Este desglose permite dimensionar que el precio de la carne no depende de un solo actor, sino de una estructura compleja donde intervienen múltiples eslabones.

Un mercado tensionado por oferta y costos

La combinación de menor producción, alta participación exportadora y presión impositiva configura un escenario desafiante. Por un lado, la reducción de la oferta limita el volumen disponible; por otro, los costos e impuestos sostienen precios elevados.

El resultado es un mercado interno que pierde dinamismo, con consumidores que ajustan sus compras y buscan alternativas más económicas. En este contexto, la carne vacuna enfrenta el desafío de mantener su lugar en la dieta argentina.

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Perspectivas en un contexto incierto

El futuro del consumo dependerá de múltiples factores: la evolución de la oferta ganadera, el comportamiento de los precios y la situación económica general.

Mientras tanto, los datos del primer trimestre marcan una tendencia clara: menos carne disponible, precios exigentes y un consumo en retroceso. Un escenario que obliga a toda la cadena a repensar estrategias para sostener la actividad y recuperar el equilibrio entre producción, exportación y mercado interno.