Combustibles: el ajuste impositivo de mayo podría llevar la nafta a superar los $2.000 por litro


El precio de los combustibles vuelve a quedar en el centro de la escena. La decisión del Gobierno nacional de actualizar los impuestos sobre los combustibles líquidos y el dióxido de carbono (CO₂) a partir de mayo podría empujar el valor de la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires por encima de los $2.000 por litro, un umbral simbólico en el actual contexto económico.

Un incremento impositivo que impacta directo en el surtidor

El nuevo esquema fue oficializado mediante un decreto publicado en el Boletín Oficial, que establece una suba en los impuestos fijos aplicados por litro de combustible. En concreto, el tributo sobre los combustibles líquidos aumentará $10,398 por litro, mientras que el impuesto al CO₂ se incrementará en $0,637.

De esta manera, el ajuste total asciende a $11,035 por litro, un monto que, de trasladarse plenamente al consumidor, se sumará directamente al precio final. Sebastián Domínguez, titular de SDC Asesores Tributarios, explicó que estos impuestos funcionan como valores fijos y no como porcentajes, lo que implica un impacto lineal sobre cada litro vendido.

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La decisión clave: trasladar o absorber el aumento

El efecto final sobre los precios dependerá de un factor central: si las petroleras deciden trasladar el incremento impositivo a los consumidores o absorberlo parcialmente. En el sector consideran probable que la suba se refleje en los surtidores, especialmente en el caso de YPF, aunque aún no hay confirmación oficial.

Durante abril, la petrolera estatal había optado por no trasladar la suba internacional del petróleo, implementando un “buffer” de precios que permitió mantener cierta estabilidad en el mercado. Esa estrategia fijó el precio de referencia de la nafta súper en $1.999 por litro en la Ciudad de Buenos Aires.

El umbral de los $2.000, a un paso

Con la actualización impositiva, ese valor podría quedar atrás. Si se suma el ajuste completo, la nafta súper de YPF pasaría de $1.999 a aproximadamente $2.010 por litro, superando por primera vez la barrera de los $2.000 en el actual contexto.

El resto de las petroleras ya opera con precios superiores. En ese escenario, Axion podría llevar su nafta súper a unos $2.080, mientras que Shell la ubicaría cerca de los $2.110. En el segmento premium, los valores también se moverían al alza, con cifras que superarían los $2.300 por litro.

Aunque se trata de estimaciones orientativas, el impacto simbólico es significativo: marcaría un nuevo piso en el precio de los combustibles en uno de los principales centros urbanos del país.

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Un mercado que venía estabilizado

El ajuste llega en un momento en el que los precios de los combustibles mostraban cierta calma. Según relevamientos recientes, la nafta y el gasoil se mantenían durante abril un 23% por encima de los niveles previos al conflicto en Medio Oriente, pero sin registrar nuevas subas abruptas.

La política de contención aplicada por YPF contribuyó a ordenar el mercado y reducir la volatilidad, mientras que otras empresas, como Axion y Shell, mantuvieron precios algo más elevados, aunque dentro de una brecha acotada.

Sin embargo, la actualización de impuestos introduce un nuevo factor de presión, en un contexto donde los costos del sector siguen condicionados por variables internacionales y locales.

Cómo inciden los impuestos en el precio final

El esquema impositivo vigente en combustibles se caracteriza por su simplicidad: se trata de montos fijos que se suman directamente al precio del litro, sin depender de escalas ni porcentajes. Esto implica que cualquier actualización se traduce automáticamente en un incremento del valor final, salvo que las empresas decidan absorberlo.

Con la nueva medida, el impuesto a los combustibles líquidos se eleva a $355,939 por litro, mientras que el correspondiente al CO₂ alcanza los $16,074, consolidando una mayor carga tributaria sobre el consumo.

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Expectativa en el sector y en los consumidores

La atención ahora está puesta en la decisión de las petroleras. Si bien en el sector estiman que YPF difícilmente pueda sostener por mucho más tiempo su política de precios sin ajustes, la definición aún no fue comunicada oficialmente.

En este contexto, el posible cruce de la barrera de los $2.000 por litro no solo tiene impacto económico, sino también un fuerte componente simbólico, que refleja la presión acumulada sobre los precios energéticos.