El trigo argentino eleva su nivel tecnológico y consolida prácticas de manejo más eficientes
La producción de trigo en la Argentina continúa avanzando en materia tecnológica. Un relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires correspondiente a la campaña 2025/26 muestra que la adopción de herramientas y prácticas de manejo alcanzó niveles históricamente elevados, reflejando una mayor profesionalización de los sistemas productivos en gran parte del país.
Los datos revelan mejoras en variables clave como la siembra directa, la fertilización, el análisis de suelo y el uso de tecnologías aplicadas al manejo agronómico. Este proceso de intensificación permitió consolidar esquemas productivos más eficientes y orientados a maximizar el rendimiento potencial del cultivo.
La siembra directa sigue siendo la práctica dominante
Uno de los indicadores más destacados del informe es el elevado nivel de adopción de la siembra directa. Durante la campaña 2025/26, el 92% del área sembrada con trigo se realizó bajo este sistema, confirmando su consolidación como una práctica estructural dentro de la agricultura argentina.
La tecnología mantiene una presencia dominante en todas las regiones relevadas, aunque con diferencias territoriales. Las mayores tasas de implementación se registraron en el NEA Oeste y Núcleo Norte, mientras que los menores niveles relativos se observaron en el sudoeste bonaerense y sur de La Pampa. Sin embargo, incluso en esas zonas la adopción continúa siendo elevada.
El informe destaca que la expansión de la siembra directa del trigo responde a los beneficios que ofrece para la conservación del suelo, el manejo del agua y la sustentabilidad de los sistemas agrícolas, factores que explican su fuerte incorporación en las últimas campañas.

Más inversión en implantación y nutrición
Otra variable analizada fue la densidad de siembra. Según el estudio, el promedio nacional alcanzó los 113 kilos de semilla por hectárea, un valor que representa un leve incremento respecto de la campaña anterior y que se mantiene entre los más altos de la serie histórica.
Las mayores densidades se registraron en las regiones Núcleo Norte y Entre Ríos, mientras que en el norte argentino se observaron niveles más bajos, asociados a restricciones ambientales y a planteos productivos diferentes.
En materia de nutrición, el relevamiento mostró que la dosis promedio nacional de nitrógeno llegó a 85 kilogramos por hectárea de trigo, mientras que la fertilización fosforada alcanzó los 17 kilogramos por hectárea. Las mayores aplicaciones se concentraron en las regiones Núcleo y en el sudeste bonaerense.

Crecen las decisiones basadas en información
El análisis de suelo fue otra de las variables que mostró avances significativos. Durante la campaña 2025/26, el 32% de los productores realizó estudios de diagnóstico nutricional, alcanzando el valor más alto desde que comenzó la serie relevada por la Bolsa de Cereales.
Las mayores tasas de adopción se observaron en Buenos Aires y La Pampa, regiones donde el trigo ocupa un lugar central dentro de los esquemas agrícolas y donde la fertilización tiene un fuerte impacto sobre los resultados productivos.
El informe señala que la creciente utilización de análisis de suelo refleja una mayor incorporación de prácticas de manejo basadas en información, una tendencia que mejora la eficiencia en el uso de insumos y favorece decisiones agronómicas más precisas.

Tecnologías emergentes y una agricultura más profesional
El uso de tratamientos biológicos de semillas de trigo también forma parte de las innovaciones que ganan espacio dentro de los planteos productivos. Aunque en la campaña actual la adopción alcanzó el 10% del área relevada, los niveles continúan muy por encima de los registrados al comienzo de la serie histórica. La tecnología logró consolidarse en establecimientos que buscan maximizar rendimiento y eficiencia, especialmente mediante estrategias de manejo más intensivas.
La combinación de todas las variables permitió construir un indicador de nivel tecnológico. Los resultados muestran que el 65% del área sembrada se ubicó en la categoría de nivel tecnológico medio, el registro más alto de toda la serie analizada.
El avance de la fertilización, el análisis de suelo y otras herramientas de manejo confirma que la campaña 2025/26 presentó uno de los mayores niveles de tecnificación registrados en el cultivo de trigo, consolidando una tendencia de largo plazo hacia sistemas productivos más eficientes y sustentables.
