El tambo volvió a mostrar rentabilidad positiva, pero la facturación sigue en baja
La actividad tambera registró en mayo una señal alentadora tras varios meses de resultados negativos. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la rentabilidad promedio de los tambos volvió a ubicarse en terreno positivo, aunque con márgenes todavía muy ajustados y lejos de los niveles considerados adecuados para sostener inversiones de largo plazo.
El indicador económico correspondiente al tambo promedio relevado por los sistemas SIGLeA-LUME mostró una rentabilidad de 0,31% durante mayo. Si bien el resultado representa una mejora respecto de los meses anteriores, todavía refleja un escenario de fragilidad para la producción primaria.
La recuperación llegó luego de un período de seis meses consecutivos con márgenes negativos, que se extendió entre noviembre de 2025 y abril de 2026. Antes de ese ciclo adverso, la actividad había mantenido rentabilidades positivas durante más de un año y medio.

La facturación continúa por debajo de 2025
Pese a la mejora en los márgenes, los ingresos de los tambos continúan mostrando números desfavorables cuando se comparan con los del año pasado. El establecimiento promedio analizado por OCLA produjo en mayo unos 3.162 litros diarios, volumen que permitió sostener una mejora productiva significativa.
Sin embargo, la facturación acumulada durante los primeros cinco meses de 2026 cayó 10,6% en moneda constante respecto del mismo período de 2025, reflejando el impacto de una fuerte reducción en el precio real recibido por los productores.
El informe señala que el valor de la leche cayó 18,6% en términos reales durante ese período, una baja que no logró ser compensada por el incremento productivo del 9,8%. En dólares, la situación también fue negativa, con una disminución acumulada de la facturación del 8,3% frente al año anterior.
El precio y los costos siguen condicionando el negocio
La evolución de los costos continúa siendo uno de los principales factores que explican la situación económica de los tambos. Durante mayo, el costo promedio de producción se ubicó en $505,70 por litro, según las estimaciones del OCLA.
La recuperación de la rentabilidad estuvo asociada a una combinación de factores favorables, entre ellos la baja de algunos insumos estratégicos, un precio de la leche que logró acompañar la inflación y un tipo de cambio que evolucionó por debajo del aumento general de precios.

Aun así, el margen obtenido sigue siendo insuficiente para alcanzar los niveles considerados necesarios para la sustentabilidad del negocio. El informe recuerda que el precio de equilibrio de largo plazo contempla una rentabilidad cercana al 5% sobre el capital invertido, un objetivo que todavía aparece lejano para la mayoría de los establecimientos.
La escala vuelve a marcar diferencias
Uno de los aspectos más destacados del informe es la marcada diferencia de resultados entre establecimientos de distintos tamaños. Los tambos de mayor escala volvieron a mostrar una ventaja competitiva significativa frente a los medianos y pequeños productores.
En el caso de los tambos chicos, con una producción promedio de 1.771 litros diarios según los modelos del INTA, la rentabilidad continuó en terreno negativo y se ubicó en -1,27%. Los establecimientos medianos, con una producción cercana a los 4.105 litros por día, lograron prácticamente alcanzar el punto de equilibrio, registrando una rentabilidad de apenas 0,02%.
La mejor performance correspondió a los tambos grandes. Con una producción promedio de 8.847 litros diarios, alcanzaron una rentabilidad positiva de 3,77%, aunque todavía por debajo del retorno considerado óptimo para el capital invertido.

Recuperación incipiente y desafíos pendientes
Los datos de mayo muestran una mejora respecto de los meses previos y ofrecen una señal positiva para una actividad que venía atravesando un período complejo. Sin embargo, los especialistas advierten que todavía es prematuro hablar de un cambio estructural de tendencia.
En este contexto, la sostenibilidad de la recuperación dependerá de la evolución del precio de la leche, del comportamiento de los costos y de la capacidad de los productores para seguir mejorando la productividad. Por ahora, el regreso de la rentabilidad a terreno positivo representa una noticia alentadora, pero aún insuficiente para afirmar que la crisis quedó atrás.
