La tecnología que “escucha” a las plantas llegó al campo argentino


Una nueva tecnología busca detectar lo que ocurre dentro de las plantas antes de que los problemas puedan observarse a simple vista. Sensores colocados directamente sobre los vegetales captan sus señales eléctricas y, mediante inteligencia artificial, permiten identificar indicios de estrés, enfermedades o deficiencias nutricionales con varios días de anticipación.

La tecnología pertenece a Vivent Biosignals, una AgTech de origen suizo que eligió a la Argentina como plataforma para iniciar una nueva etapa de expansión en América Latina. La apuesta responde a una combinación que la empresa considera estratégica: la escala de la agricultura argentina, la diversidad de cultivos y la experiencia de los productores en la adopción de innovaciones.

El sistema funciona a partir de sensores que registran los impulsos eléctricos generados por las plantas y transmiten esa información a una plataforma alojada en la nube. Allí, diferentes modelos interpretan las bioseñales para encontrar alteraciones vinculadas con falta de agua, cambios de temperatura, presencia de patógenos o desequilibrios nutricionales.

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Foto: Revista Chacra

Detectar el problema antes de verlo

El principal diferencial de la tecnología está en anticipar situaciones que normalmente se detectan cuando el daño ya comenzó a afectar el cultivo. Según la compañía, algunas de las señales que generan las plantas pueden cambiar varios días antes de que aparezcan síntomas visibles.

Esa anticipación podría modificar la forma en que se toman determinadas decisiones agronómicas. La información permitiría ajustar el riego, definir con mayor precisión cuándo aplicar insumos y evaluar cómo responde un cultivo frente a diferentes condiciones ambientales o intervenciones.

“La oportunidad es poder entender qué está sucediendo dentro de la planta antes de que el problema se traduzca en una pérdida visible”, explicó Derossi, uno de los responsables de la compañía. Los resultados se visualizan a través de un tablero digital y pueden integrarse con otras plataformas de gestión.

La solución puede utilizarse tanto en campos abiertos como en invernaderos y ambientes controlados, lo que amplía su potencial de aplicación. El objetivo final de esta tecnología es pasar de una agricultura que reacciona ante síntomas visibles a otra capaz de intervenir cuando las plantas todavía están manifestando cambios internos.

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Foto: INTA

De los ensayos a soja y maíz

La información generada por las bioseñales no solo podría ser útil para productores. Las empresas de semillas, fertilizantes, productos biológicos y fitosanitarios también pueden utilizarla para comparar tratamientos, analizar variedades y obtener información durante ensayos.

En lugar de esperar hasta el final de una campaña para evaluar el resultado de una determinada estrategia, el monitoreo permitiría observar en tiempo real cómo responde una planta. Esto abre una posibilidad para acelerar procesos de investigación y desarrollo y generar evidencia sobre distintas tecnologías aplicadas al cultivo.

Vivent ya probó su plataforma en tomate, uva de mesa, viñedos, frutas blandas, cítricos, manzana, pera y papa, entre otras producciones. Para la Argentina, la compañía identifica además oportunidades en cultivos extensivos de gran importancia, especialmente soja y maíz.

Maíz
Foto: INTA

Argentina, plataforma para crecer en la región

El desembarco local de esta tecnología ocurre después de que Vivent anunciara, a fines de 2025, una ronda de inversión de US$8,6 millones destinada a acelerar su expansión comercial. La compañía considera que las características del agro argentino pueden convertir al país en una puerta de entrada hacia otros mercados latinoamericanos.

“Argentina tiene una combinación difícil de encontrar, al contar con escala agrícola, diversidad de cultivos, conocimiento técnico y productores acostumbrados a incorporar tecnología”, sostuvo Derossi. La estrategia contempla utilizar el mercado argentino no solo como destino comercial, sino también como base para ampliar la presencia regional.

El próximo paso será desarrollar una aplicación móvil y web que reúna monitoreo, alertas, recomendaciones y estimaciones del retorno económico. El desafío, sin embargo, será transformar el enorme volumen de señales en información confiable y útil para el productor.

La verdadera prueba estará allí: demostrar que escuchar a las plantas no es solamente una innovación tecnológica, sino una herramienta capaz de anticipar pérdidas, mejorar decisiones y generar un beneficio productivo concreto bajo las condiciones del campo argentino.