El girasol acelera su salto tecnológico con más fertilización y mejores semillas
La incorporación de tecnología volvió a ganar terreno en el cultivo de girasol durante la campaña 2025/26. El último relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mostró un crecimiento en la adopción de prácticas e insumos clave, como la siembra directa, los híbridos tolerantes a herbicidas, la fertilización y los análisis de suelo, en un escenario de mayor homogeneidad tecnológica entre los productores.
El informe destaca que la mayor parte del área sembrada con girasol se manejó con paquetes tecnológicos de nivel medio y alto, mientras que los planteos de baja tecnología redujeron su participación al mínimo de la serie. Para la entidad, esta evolución refleja una difusión más amplia de herramientas que permiten mejorar la productividad y la estabilidad del cultivo en las distintas regiones del país.

Crecen la siembra directa y la densidad de implantación
La siembra directa volvió a consolidarse como una práctica central para el cultivo. Durante la campaña 2025/26 alcanzó el 79% de la superficie nacional, tres puntos porcentuales por encima del ciclo anterior, favoreciendo la conservación de la humedad, la reducción de la erosión y una mayor estabilidad de los sistemas productivos.
Las mayores tasas de adopción se registraron en el Centro Norte y Sur de Córdoba, con 96% y 94%, respectivamente, mientras que los menores valores correspondieron al Centro Norte de Santa Fe, Centro Sur de Santa Fe y el NEA Este. Paralelamente, la densidad promedio de siembra llegó a 51.000 plantas de girasol por hectárea, un 4% más que en la campaña previa y el segundo valor más elevado desde que comenzó el relevamiento.

Semillas mejoradas y mayor inversión en nutrición
Otro de los indicadores que mostró un fuerte avance fue el uso de materiales genéticos. La Bolsa de Cereales informó que los híbridos tolerantes a herbicidas cubrieron el 89% del área sembrada, luego de crecer 11 puntos porcentuales en un año y alcanzar el mayor nivel de adopción de toda la serie histórica de la Red de Relevamiento de Tecnología Agrícola Aplicada (ReTAA).
También aumentó la utilización de híbridos Alto Oleico, que representaron el 26% del material de siembra, siete puntos más que en la campaña anterior. Aun así, los híbridos convencionales continuaron predominando con el 72% del total, mientras que el girasol confitero mantuvo una participación del 2%.
La mejora tecnológica también quedó reflejada en la nutrición del cultivo. La dosis promedio aplicada de nitrógeno ascendió a 27 kilos por hectárea de girasol, un incremento del 26% respecto de la campaña pasada y el valor más alto desde el inicio del relevamiento. En tanto, la fertilización fosforada llegó a 11 kilos por hectárea, con un crecimiento interanual del 22%.

El paquete tecnológico gana uniformidad
El análisis de suelo también mostró una evolución positiva. Durante la campaña, el 27% de los productores realizó este estudio antes de la siembra de girasol, una práctica que permite ajustar la estrategia de fertilización según la disponibilidad de nutrientes y las características de cada ambiente. Aunque el porcentaje todavía se ubica por debajo del máximo alcanzado en 2023/24, el informe señala que su utilización logró estabilizarse.
Finalmente, el relevamiento evidenció una mayor uniformidad en la incorporación de tecnología. El 70% de la superficie se manejó con un nivel tecnológico medio, mientras que el 28% correspondió a planteos de nivel alto y apenas el 2% a esquemas de bajo nivel tecnológico. Según la Bolsa de Cereales, la caída de estos últimos y el crecimiento de los planteos intermedios acompañan el mayor uso de siembra directa, fertilización, híbridos mejorados y análisis de suelo, configurando un proceso de modernización cada vez más extendido entre los productores argentinos.
