Brasil se encamina a una cosecha récord impulsada por una soja histórica
Brasil avanza hacia una campaña agrícola récord con una producción total proyectada en 356,3 millones de toneladas para el ciclo 2025/26. Así lo informó la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) en su séptimo relevamiento, donde destacó un crecimiento de 4,1 millones de toneladas respecto de la campaña previa, pese a una leve baja en el rendimiento promedio nacional.
El dato confirma el liderazgo de Brasil en el mercado global de granos y refleja una dinámica productiva sostenida. El crecimiento general se apoya principalmente en el desempeño de la soja, que volvió a ser el motor clave de la expansión agrícola brasileña, compensando los retrocesos observados en otros cultivos.
Este escenario consolida a Brasil como uno de los principales abastecedores de alimentos a nivel mundial. La combinación de mayor superficie sembrada y condiciones climáticas mayormente favorables permitió sostener un volumen récord, aunque con diferencias regionales que marcaron el desarrollo de la campaña.

La soja, protagonista absoluta del crecimiento
El cultivo de soja volvió a destacarse como el principal impulsor de la producción. La Conab estimó una cosecha de 179,2 millones de toneladas, lo que marcaría un nuevo récord histórico para el país, reafirmando el peso de la oleaginosa en la matriz productiva.
Este resultado se explica por una expansión del área sembrada, que alcanzó las 48,5 millones de hectáreas, junto con un rendimiento promedio de 3.696 kilos por hectárea. Se trata del mejor registro histórico de productividad para el cultivo, lo que refleja mejoras tecnológicas y una buena adaptación a las condiciones climáticas.
Además, la soja aportó 7,7 millones de toneladas adicionales respecto al ciclo anterior. Este incremento fue determinante para sostener el crecimiento global de la campaña en Brasil, incluso en un contexto donde otros productos mostraron desempeños más modestos o directamente en retroceso.
Clima desigual y diferencias regionales
El desarrollo de la campaña estuvo marcado por condiciones climáticas heterogéneas. Durante marzo, las lluvias favorecieron amplias regiones del Norte, Nordeste, Centro-Oeste y Sudeste, impulsando el crecimiento de los cultivos en esas zonas.
Sin embargo, el panorama no fue uniforme. En el sur de Brasil se registraron restricciones hídricas que afectaron tanto a la soja como al maíz de segunda, especialmente en estados como Rio Grande do Sul. Estas diferencias explican por qué, a pesar del récord nacional, los rendimientos variaron significativamente entre regiones.

Maíz con resultados dispares y caída en la safrinha
En el caso del maíz, la producción total fue estimada en 139,6 millones de toneladas. Este volumen representa una caída del 1,1% respecto de la campaña anterior, reflejando un comportamiento desigual entre las distintas etapas del cultivo.
La primera cosecha mostró una recuperación significativa. Con una producción de 28 millones de toneladas, creció un 12,2% interanual, impulsada por una mayor superficie y mejores rendimientos. Este desempeño positivo aportó dinamismo al inicio de la campaña.
En contraste, la segunda cosecha —conocida como safrinha— registró una caída. Fue proyectada en 109,1 millones de toneladas, con un retroceso del 3,6%, afectada principalmente por condiciones climáticas menos favorables en algunas regiones clave.
Si bien las lluvias beneficiaron al Centro-Oeste, zonas como Mato Grosso do Sul, el sur de Mato Grosso y parte de Paraná enfrentaron limitaciones hídricas. Estas condiciones impactaron en el potencial productivo del maíz tardío, que representa la mayor parte de la producción del cereal en Brasil.

Otros cultivos con retrocesos y un mapa productivo heterogéneo
Más allá de la soja y el maíz, otros cultivos mostraron resultados dispares. El arroz fue estimado en 11,1 millones de toneladas, con una caída del 12,9%, principalmente por una reducción en el área sembrada. El poroto también registró una baja. Con una producción proyectada en 2,9 millones de toneladas, cayó un 5,2%, aunque el volumen sigue siendo suficiente para abastecer el mercado interno.
En tanto, el algodón mostró una leve retracción. La producción de fibra fue estimada en 3,8 millones de toneladas, un 5,8% menos que en la campaña anterior, afectada por una menor superficie, aunque con condiciones de desarrollo en general favorables.
En conjunto, la campaña brasileña refleja un escenario de contrastes. Mientras la soja impulsa un nuevo récord productivo, otros cultivos evidencian limitaciones que impiden un crecimiento homogéneo, dejando en claro que el desempeño agrícola depende cada vez más de factores climáticos y decisiones estratégicas de siembra.
