Diluvio en Santa Fe: casi un millón de hectáreas bajo agua y temor por pérdidas millonarias


El norte de Santa Fe atraviesa una de las situaciones hídricas más críticas de los últimos años tras las intensas lluvias registradas la semana pasada. Con acumulados cercanos a los 300 milímetros en pocos días, cerca de un millón de hectáreas quedaron anegadas en los departamentos de 9 de Julio, Vera y General Obligado, lo que encendió las alarmas en el sector productivo por el impacto económico que ya comienza a evidenciarse.

Un escenario de extrema gravedad

Desde la Sociedad Rural de Vera describieron la situación como de “extrema gravedad”, con un panorama dominado por suelos completamente saturados, caminos intransitables y establecimientos rurales aislados. Las precipitaciones, muy por encima de los promedios históricos, desbordaron la capacidad de absorción del suelo y generaron un cuadro que compromete seriamente la actividad agropecuaria.

El panorama es alarmante”, señalaron en un comunicado, al tiempo que advirtieron sobre las dificultades crecientes para sostener la producción en una región de Santa Fe donde la ganadería es una de las principales actividades económicas.

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Infraestructura colapsada y zonas aisladas

Uno de los principales problemas derivados del temporal es el colapso de la red vial rural. Numerosos caminos quedaron completamente anegados, lo que impide el tránsito de vehículos y complica el acceso a los campos.

El veterinario Andrés Lemos, con trabajo en la región, explicó que la situación es crítica: “Hay zonas donde solo se puede circular a caballo”. Entre los puntos más afectados mencionó la ruta provincial 77, en el extremo noroeste del departamento 9 de Julio, y la ruta 31, que conecta Intiyaco con Tartagal, ambas intransitables.

Ganadería en riesgo y pérdidas crecientes

El sector ganadero aparece como uno de los más golpeados. En los tres departamentos de Santa Fe afectados se contabilizan unas 700.000 cabezas bovinas, muchas de las cuales enfrentan condiciones adversas por la falta de zonas altas donde resguardarse.

No queda loma para los animales. Se va a perder un número importante de hacienda”, advirtió Lemos, quien ya confirmó pérdidas en categorías menores. La acumulación de agua y la falta de áreas secas generan un escenario propicio para la mortandad, especialmente si las condiciones climáticas no mejoran en el corto plazo.

Además, los productores enfrentan dificultades para alimentar al ganado, deterioro en la condición corporal y problemas sanitarios, factores que impactan directamente en la productividad y en los costos de recuperación.

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El impacto económico se multiplica

Más allá de las pérdidas directas en hacienda, el fenómeno tiene consecuencias más amplias sobre la economía de Santa Fe. La interrupción de actividades, el aislamiento de establecimientos y la imposibilidad de operar con normalidad afectan toda la cadena productiva.

A esto se suman mayores costos operativos, interrupciones en campañas sanitarias y dificultades logísticas que complican el funcionamiento de los sistemas productivos. En una región donde la ganadería es clave, el impacto económico podría ser significativo si la situación se prolonga.

El ingreso de agua desde provincias vecinas como Chaco y Santiago del Estero agrava el panorama, ya que mantiene elevados los niveles de anegamiento y retrasa cualquier posibilidad de recuperación rápida.

Los Bajos Submeridionales, en el centro de la crisis

Una de las zonas más comprometidas es el sistema de los Bajos Submeridionales, un extenso humedal de más de 5 millones de hectáreas que abarca partes de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero. Por su escasa pendiente, esta región es propensa a alternar entre sequías e inundaciones.

En este contexto, la acumulación de agua al este de la Laguna La Loca y en amplias áreas de los departamentos de Santa Fe afectados profundiza las limitaciones productivas, especialmente para la cría de ganado.

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Pedido urgente de emergencia agropecuaria

Ante la magnitud del desastre, los productores de Santa Fe comenzaron a gestionar medidas de asistencia. El presidente de la Sociedad Rural de Vera, Carlos Chamorro, confirmó que solicitaron la intervención de Carsfe para avanzar en la declaración de Emergencia y/o Desastre Hídrico y Agropecuario.

El pedido incluye apoyo financiero, alivio impositivo, líneas de crédito y obras para la recuperación de caminos rurales, además de garantizar servicios básicos como la electricidad.

Mientras tanto, el norte de Santa Fe sigue bajo el agua y con un horizonte incierto. El costo productivo y económico del temporal ya es evidente, y podría agravarse si las condiciones climáticas no dan tregua en los próximos días.