El paro de transportistas deja pérdidas por US$ 450 millones y golpea la exportación


A 14 días del inicio del conflicto protagonizado por transportistas de granos en los accesos a los puertos del sur bonaerense, el saldo económico es contundente. Según la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), la medida de fuerza impidió el ingreso de divisas por unos US$ 450 millones, en un contexto de fuerte parálisis logística que afectó a toda la cadena agroexportadora.

Millonarias pérdidas por exportaciones frenadas

El principal impacto del paro de transportistas se refleja en el freno de las exportaciones. Durante estas dos semanas, más de 30 buques quedaron sin poder cargar mercadería, lo que implicó la interrupción del embarque de entre 700.000 y 1,5 millones de toneladas de granos.

Este volumen retenido no solo representa contratos demorados, sino también divisas que no ingresaron al país y una caída directa en la recaudación fiscal, en un momento donde el flujo de exportaciones resulta clave para la economía. Desde la CPPC señalaron que estas pérdidas afectan tanto al sector privado como al Estado.

Además, la acumulación de buques en rada genera sobrecostos operativos y riesgos contractuales, lo que incrementa aún más el impacto económico de la medida.

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Una cadena de pagos bajo presión

El freno en la actividad portuaria no solo afecta a las exportadoras. Toda la cadena de valor quedó tensionada por la falta de circulación de mercadería y dinero. Productores, acopios, cooperativas, industrias y transportistas se ven alcanzados por una situación que deteriora la liquidez del sistema.

Estos US$450 millones que no ingresaron también implican pagos que no se concretaron”, advirtieron desde el sector, subrayando que la interrupción del flujo comercial genera un efecto dominó sobre las economías regionales.

En este escenario, la demora en los embarques también posterga cobros, compromete compromisos financieros y limita la capacidad operativa de los distintos actores involucrados.

Logística paralizada y costos en aumento

El conflicto de los transportistas derivó en una virtual paralización del sistema logístico en puntos clave como Bahía Blanca y Puerto Quequén. Según los datos relevados, 22 buques permanecieron demorados en Bahía Blanca y otros 9 en Quequén, reflejando el nivel de interrupción de la operatoria.

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Si bien en Bahía Blanca la actividad comenzó a normalizarse tras un acuerdo tarifario, en Quequén persisten los bloqueos de un grupo de transportistas autoconvocados. Esta situación impide retomar plenamente el ritmo exportador y prolonga las pérdidas económicas.

A esto se suman sobrecostos logísticos derivados de desvíos de cargas hacia otros puertos, como Rosario, y mayores gastos operativos para mantener la mercadería almacenada o reprogramar embarques.

Un conflicto que profundiza la incertidumbre

El origen del paro está en el reclamo de los transportistas por una actualización de tarifas frente al aumento de costos, especialmente del combustible. Si bien se acordó un incremento del 14% en las tarifas de referencia, el entendimiento no logró cerrar el conflicto de manera definitiva.

Desde el sector transportista reconocen que el acuerdo alcanzado es insuficiente, pero también admiten el impacto económico de la prolongación de la medida. “Estos días son todo pérdida. Nadie quiere estar parado”, señalaron desde el sector. La falta de una resolución definitiva mantiene en vilo al sistema logístico, que continúa operando de manera parcial y con alta incertidumbre.

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El costo de una parálisis prolongada

El conflicto deja en evidencia el alto costo que tiene la interrupción del transporte en un país fuertemente dependiente de sus exportaciones agroindustriales. Cada día de paro profundiza las pérdidas, retrasa ingresos clave y debilita la competitividad del sector.

Mientras parte de la actividad se reencauza en algunos puertos, la persistencia del bloqueo en Quequén impide cerrar el capítulo. En ese contexto, el saldo de US$450 millones en divisas no ingresadas se convierte en el dato más elocuente de una crisis que aún no encuentra solución definitiva.