El seguro multirriesgo dio un paso histórico y reavivó el debate sobre una cobertura nacional
El seguro multirriesgo agrícola comenzó a ganar terreno en la Argentina con una experiencia piloto que alcanzó una escala inédita. La iniciativa cubrió hasta 500.000 hectáreas de soja y maíz en Córdoba, incorporó a más de 800 productores y ofreció protección frente a los principales riesgos climáticos, un avance que vuelve a instalar el debate sobre la necesidad de desarrollar un sistema de cobertura de alcance nacional.
Los resultados del programa fueron presentados en el Congreso Aapresid, durante un panel realizado en la Sala Suelo Vivo, donde también se analizaron los diez años del Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias (BPAs) de Córdoba y la posibilidad de replicar este modelo en otras provincias.
Un modelo que amplía la cobertura frente al riesgo climático
El seguro multirriesgo fue impulsado por el Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba junto con la Asociación de Aseguradoras del Interior de la República Argentina (ADIRA) y distintas compañías del sector. Durante la etapa piloto, el costo de las primas fue financiado íntegramente por el gobierno provincial, facilitando el acceso de los productores a una cobertura que hasta ahora tenía una presencia muy limitada en el mercado.
A diferencia de los seguros tradicionales, que concentran su protección casi exclusivamente en granizo e incendio, el nuevo modelo incorpora riesgos sistémicos como sequías, inundaciones, vientos y heladas, fenómenos que en los últimos años provocaron pérdidas millonarias en distintas regiones productivas del país.
La cobertura del seguro multirriesgo no se activa por la ocurrencia del evento climático en sí, sino cuando el rendimiento del cultivo cae por debajo de un umbral previamente establecido para cada zona, un mecanismo que busca compensar parte de las pérdidas económicas y preservar la capacidad financiera de productores, contratistas y proveedores que integran la cadena agroindustrial.

La información, el principal activo del sistema
Uno de los pilares del programa fue el uso de información generada durante una década por el Programa de Buenas Prácticas Agropecuarias de Córdoba. Solo los establecimientos adheridos a esa iniciativa pudieron acceder al seguro multirriesgo, ya que el registro acumulado permitió construir una base de datos con el nivel de detalle necesario para diseñar la herramienta.
El sistema reúne polígonos georreferenciados por cultivo, monitoreo satelital, historiales de rendimiento y datos productivos, información considerada indispensable para calcular riesgos y ofrecer cobertura sobre una superficie tan extensa.
Desde el gobierno cordobés destacaron que la disponibilidad de esos antecedentes fue determinante para obtener el respaldo de reaseguradoras internacionales, un aspecto clave para garantizar la viabilidad financiera de una propuesta que involucra cientos de miles de hectáreas y riesgos climáticos de gran magnitud.

Un mercado con enorme potencial de crecimiento
Pese al avance de la experiencia piloto, el seguro multirriesgo sigue teniendo una participación marginal en el mercado argentino. De acuerdo con datos del sector asegurador, el 98,45% de las pólizas agrícolas corresponde a coberturas de granizo y adicionales, mientras que el multirriesgo representa apenas el 0,9% del total. Las coberturas paramétricas, por su parte, alcanzan solo el 0,48%.
Especialistas del sector atribuyen esa escasa penetración, entre otros factores, a la ausencia de políticas nacionales de subsidio para las primas, una herramienta ampliamente utilizada en los principales países productores del mundo.
Las diferencias son significativas. El 63% de las naciones que cuentan con seguros agrícolas dispone de algún mecanismo de asistencia estatal, mientras que los niveles de subsidio alcanzan alrededor del 80% en China y del 61% en Estados Unidos, lo que facilita una adopción mucho más amplia entre los productores.

El desafío de construir una política nacional
La experiencia cordobesa abrió un debate que trasciende las fronteras provinciales. Uno de los principales interrogantes es si el seguro multirriesgo puede adaptarse a otras jurisdicciones o convertirse en la base de un sistema nacional de seguros agrícolas, capaz de ofrecer mayor estabilidad a una actividad cada vez más expuesta a la variabilidad climática.
La propuesta de seguro multirriesgo presentada durante el Congreso Aapresid plantea avanzar sobre cuatro ejes centrales: una política integral de seguros, un marco regulatorio específico, programas de cobertura adaptados a las distintas regiones y mecanismos de financiamiento que permitan ampliar el acceso.
