IA y edición genética: buscan desarrollar un maíz resistente al clima


Una nueva alianza tecnológica apunta a acelerar el desarrollo de cultivos capaces de enfrentar condiciones climáticas cada vez más exigentes. Vylor, la compañía de semillas que surgirá de Corteva el 1 de octubre de 2026, y Rainbow Crops, empresa de origen belga escindida de VIB, anunciaron una colaboración para desarrollar nuevas características agronómicas en maíz mediante inteligencia artificial (IA) y edición genética multiplex.

El proyecto busca combinar herramientas digitales con técnicas avanzadas de mejoramiento para obtener híbridos de maíz con mayor resistencia al calor, la sequía y las inundaciones. La iniciativa parte de una plataforma que permite identificar y modificar múltiples genes de manera simultánea, con el objetivo de acelerar procesos que tradicionalmente requieren más tiempo y numerosas etapas de evaluación.

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Una plataforma que combina IA y genética

El eje de la alianza será Trait Foundry, la plataforma patentada de Rainbow Crops, que integra inteligencia artificial, edición genómica multiplex, mejoramiento genético de precisión y fenotipificación automatizada. Esta combinación permite diseñar, generar y validar nuevas características de los cultivos de maíz con mayor velocidad y precisión que los métodos convencionales de mejoramiento.

La tecnología apunta especialmente a los rasgos controlados por múltiples genes que interactúan entre sí, como la tolerancia a la sequía y el vigor de las plantas. Según explicaron las compañías, la edición genómica multiplex permite realizar cientos de modificaciones simultáneamente en una célula, una capacidad que puede ampliar las posibilidades para desarrollar características agronómicas complejas.

Mat Muller, quien dirigirá Vylor Edge, la plataforma de inversión de Vylor, destacó el potencial de esta tecnología para transformar el desarrollo de nuevos cultivos. “La edición genómica está llamada a revolucionar la agricultura mediante la creación de plantas capaces de resistir desafíos críticos”, señaló, al remarcar que la alianza busca aprovechar la experiencia de ambas empresas.

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El maíz como primer desafío

El trabajo conjunto tendrá al maíz como cultivo inicial, una especie particularmente expuesta a los efectos de eventos climáticos extremos durante distintas etapas de su ciclo. La combinación de herramientas de IA y edición genética buscará acelerar la identificación de características que permitan sostener el desempeño productivo bajo escenarios adversos.

Giacomo Bastianelli, director ejecutivo y cofundador de Rainbow Crops, señaló que el trabajo inicial con maíz funcionó como una prueba para demostrar el potencial de Trait Foundry. La compañía considera que la plataforma puede acelerar el desarrollo de rasgos complejos al integrar en un mismo proceso la generación de modificaciones genéticas y la medición automatizada de las respuestas de las plantas.

De acuerdo con las empresas, el objetivo final es generar características agronómicas que permitan utilizar los insumos de manera más eficiente y mejorar los rendimientos del maíz, con un impacto potencial sobre la rentabilidad de los productores. El desarrollo, sin embargo, se encuentra dentro de un proceso de investigación y validación genética que deberá demostrar el comportamiento de los nuevos materiales.

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Vylor toma el negocio de semillas de Corteva

La colaboración también se enmarca en una reorganización empresarial. Corteva se dividirá en dos compañías, con una nueva Corteva enfocada en protección de cultivos y Vylor concentrada en semillas y genética. La separación está prevista para el 1 de octubre de 2026, fecha a partir de la cual Vylor continuará con sus actividades específicas en el negocio de semillas.

Corteva ya mantenía un vínculo financiero con Rainbow Crops a través de Corteva Catalyst, su plataforma de inversión. La compañía participó en la ronda inicial de financiamiento de Rainbow Crops, que alcanzó los 9,7 millones de euros, y esa inversión pasará a integrar la cartera de Vylor Edge.

La apuesta combina así inteligencia artificial, edición genética y mejoramiento de precisión para abordar uno de los principales desafíos de la agricultura: desarrollar cultivos que puedan mantener su productividad frente a un clima más variable. El maíz será el primer campo de aplicación de una tecnología que sus impulsores buscan llevar hacia una nueva generación de genética agrícola.