El ternero sigue firme y agranda la brecha con el gordo: el desafío para los feedlots


El mercado ganadero argentino atraviesa un escenario de precios cada vez más desparejo. Mientras el valor del ternero continúa firme y con perspectivas de seguir subiendo durante el segundo semestre, las cotizaciones del novillo y el novillito parecen haber encontrado un techo, generando un creciente desafío para los establecimientos de engorde a corral.

Así lo refleja el último informe elaborado por Salvador Di Stéfano, que advierte sobre el estrechamiento de los márgenes del negocio de terminación. La combinación de un ternero escaso y cada vez más caro, junto con un mercado de consumo que muestra límites para absorber nuevas subas, obliga a los feedlots a replantear sus estrategias productivas.

El ternero mantiene una firmeza que no encuentra techo

Según el análisis, el precio del ternero continúa siendo el principal factor de presión para toda la cadena ganadera. La menor oferta de animales livianos y la retención de vientres están sosteniendo una demanda muy activa, en un contexto donde los criadores cuentan con mayor poder de negociación.

Salvador Di Stéfano resumió el panorama con una frase contundente: “El engorde a corral está en problemas. Los feedlots necesitan ponerle cada vez más kilos a los animales para poder tener una rentabilidad. El ternero sigue muy firme, y en el segundo semestre se va a poner más firme todavía”.

Ternero, Precio
Foto: Informe Salvador Di Stéfano

El informe señala que el valor promedio del ternero ya ronda los $6.200 por kilo, uno de los niveles más elevados en términos reales de los últimos años cuando se ajusta por inflación. Para el analista, el mercado todavía tiene margen para seguir escalando.

El gordo encuentra un límite en el consumo

Mientras el ternero continúa valorizándose, el novillo y el novillito muestran una realidad muy distinta. Según Di Stéfano, el mercado interno ya no tiene capacidad para absorber nuevos incrementos de precios.

“En lo que hace al precio del novillo y el novillito, no hay espacio para que siga creciendo. A este precio la mercadería fluye y se vende, y si se aumenta, se corta. Hasta que no veamos un aumento de salarios, va a ser difícil convalidar más aumentos en el mostrador”, explicó.

El análisis coincide con la evolución reciente del mercado minorista. Durante junio, los precios de la carne vacuna aumentaron apenas un 0,3%, completando tres meses consecutivos con subas inferiores a la inflación.

Novillo, Precio
Foto: Informe Salvador Di Stéfano

Más kilos para recuperar rentabilidad

Frente a este contexto, los establecimientos de engorde intensivo buscan compensar la mayor inversión inicial agregando más kilos antes de la venta.

La estrategia consiste en prolongar el ciclo de terminación para distribuir el elevado costo del ternero sobre una mayor cantidad de kilos producidos. Esta tendencia también explica el incremento del peso promedio de faena registrado durante el primer semestre, que alcanzó un récord de 237 kilos por res, siete kilos más que un año atrás.

Di Stéfano considera que la ecuación del negocio presenta luces y sombras. “La relación gordo-maíz es muy buena, pero el precio del ternero muy malo y va a seguir a la suba”, sostuvo. Es decir, el costo de la alimentación continúa siendo competitivo gracias al valor del maíz, pero ese beneficio es absorbido por el fuerte incremento del principal insumo del feedlot: el ternero.

Novillito, Precio
Foto: Informe Salvador Di Stéfano

La inflación cambia la lectura del mercado

Uno de los aspectos que destaca el informe es la necesidad de analizar los valores ganaderos en términos reales y no solamente nominales. “El ternero ajustado por inflación y el novillo y novillito ajustado por inflación. Hay que ver cómo es la evolución de los precios nominales y los precios por inflación”, explicó Di Stéfano.

Desde esa perspectiva, el ternero muestra una recuperación mucho más marcada que las categorías destinadas a faena, ampliando una brecha que condiciona la rentabilidad del engorde a corral.

De cara al segundo semestre, el mercado enfrenta un delicado equilibrio. La escasez de terneros y la recuperación del rodeo seguirían impulsando los precios de la invernada, mientras que el consumo interno limita las posibilidades de nuevas subas para el ganado gordo. En ese contexto, la eficiencia productiva y la capacidad para agregar kilos antes de la venta aparecen como las principales herramientas para sostener la rentabilidad de los feedlots.