Acuerdo Mercosur-UE: nuevas oportunidades para las economías regionales, pero con desafíos sectoriales
La entrada en vigencia del Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea, desde el 1° de mayo de 2026, abre una nueva etapa para las economías regionales argentinas. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el acuerdo Mercosur-UE ofrece la posibilidad de ampliar las exportaciones agroindustriales hacia uno de los principales mercados del país, aunque advierte que los beneficios no serán iguales para todos los sectores.
El acuerdo Mercosur-UE conforma una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, al integrar a 31 países (27 de la Unión Europea y los cuatro socios del Mercosur), con un mercado que representa cerca del 20% del Producto Bruto Interno global. En ese marco, se liberaliza el ingreso del 100% de los bienes industriales y del 82% de los productos agrícolas, mientras que el resto accederá mediante cuotas preferenciales.
Europa, un mercado estratégico para las exportaciones
La BCR destaca que las economías regionales atraviesan un momento de expansión. En 2025 alcanzaron un récord de exportaciones por USD 11.313 millones, consolidando una tendencia de crecimiento durante los últimos dos años.
Dentro de ese escenario, la Unión Europea absorbe el 20,3% de las ventas externas de las economías regionales, aunque su participación perdió peso en la última década. Mientras las exportaciones regionales crecieron más de un 21% entre 2015 y 2025, los envíos al bloque europeo avanzaron apenas un 10%, reduciendo su participación relativa.

El informe sostiene que el nuevo acuerdo Mercosur-UE representa una oportunidad para revertir esa tendencia. Algunos complejos ya tienen una fuerte dependencia del mercado europeo, como el maní, que destina allí casi el 58% de sus exportaciones; el tabaco (49,8%), el limón (45,7%) y otros cítricos (42,4%).
Beneficios desiguales según cada actividad
La Bolsa de Rosario aclara que el impacto del acuerdo Mercosur-UE dependerá de las condiciones específicas de cada cadena productiva. No solo influirá la reducción de aranceles, sino también los cronogramas de desgravación, los cupos de importación, las exigencias sanitarias, la logística y la capacidad de cada sector para aprovechar el nuevo escenario.
Algunos productos obtendrán ventajas inmediatas. La pesca aparece entre los principales beneficiados, ya que especies como la merluza hubbsi y las vieiras ingresarán libres de aranceles desde el inicio del acuerdo. Además, los langostinos congelados, principal producto exportado por el sector, reducirán progresivamente un arancel de hasta el 18% hasta llegar a cero en cuatro años.

También sobresale el complejo limonero. El aceite esencial de limón ingresará sin aranceles desde la entrada en vigencia del acuerdo Mercosur-UE, mientras que otros productos, como los limones frescos, el aceite de maní y los vinos, eliminarán gradualmente los derechos de importación en plazos de entre cuatro y siete años.
Los sectores con mayor potencial y los desafíos pendientes
Entre las actividades con mejores perspectivas tras el acuerdo Mercosur-UE, la BCR destaca al complejo manisero, que ya posee una posición consolidada en Europa y podría incrementar las exportaciones de productos con mayor valor agregado, como aceite, manteca y maní tostado.
La miel también aparece como uno de los sectores con oportunidades concretas. El producto pasará de enfrentar un arancel del 17,3% a ingresar con arancel cero dentro de un cupo de 45.000 toneladas para el Mercosur. Argentina exportó unas 90.000 toneladas en 2025, por lo que una distribución favorable del cupo podría potenciar las ventas externas.

En el caso del sector vitivinícola, el acuerdo Mercosur-UE combina ventajas y riesgos. Por un lado, mejorará el acceso de los vinos argentinos y reforzará la protección de las indicaciones geográficas. Por otro, la apertura permitirá un mayor ingreso de vinos europeos al Mercosur, incrementando la competencia en el mercado regional.
Para la Bolsa de Comercio de Rosario, el éxito del acuerdo dependerá de la capacidad de cada economía regional para adaptarse a las nuevas reglas comerciales, cumplir con las exigencias sanitarias y de calidad, fortalecer su competitividad y aprovechar un mercado que vuelve a abrir una ventana de crecimiento para la agroindustria argentina.
