Biodiesel: Argentina produce menos mientras el mundo acelera
La producción argentina de biodiesel mostró una recuperación interanual durante 2026, aunque todavía permanece lejos de los niveles alcanzados años atrás. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y julio se elaboraron 621.000 toneladas, un 12% más que en igual período de 2025, pero el volumen representa el tercer acumulado más bajo de los últimos 17 años.
Un mercado argentino que perdió volumen
El contraste con el pasado resulta significativo. En 2010, primer año de vigencia efectiva del esquema previsto por la Ley 26.093 para el corte obligatorio, la producción se había acercado al millón de toneladas. Quince años después, aun con una tasa de corte superior, la elaboración es 37% menor y exhibe una caída promedio cercana al 3% anual.
Santa Fe continúa siendo la principal provincia productora, aunque perdió participación en el total nacional. En los primeros siete meses de 2026 concentró el 56% del biodiesel argentino, 15 puntos porcentuales por debajo del promedio de la última década. Buenos Aires registró su menor producción en cuatro años, mientras La Pampa alcanzó su nivel más alto en siete años. Entre Ríos y San Luis también marcaron máximos productivos recientes.

La situación contrasta con la evolución del bioetanol, cuya producción acumula siete años consecutivos de crecimiento interanual hasta julio. El maíz explicó el 65% de la materia prima utilizada y alcanzó un récord de procesamiento para producir energía. Córdoba concentró la mitad del volumen nacional, mientras Tucumán aportó el 20%, con caña de azúcar como único insumo.
El mercado interno sostiene al biodiesel
El mercado argentino de biocombustibles se encuentra regulado por la Ley 27.640. Actualmente, el corte obligatorio alcanza el 12% para bioetanol en naftas, con posibilidad de llegar voluntariamente al 15%, mientras que para biodiesel en gasoil se ubica en 7,5%.
En el caso del biodiesel, las ventas internas y las exportaciones constituyen los dos grandes destinos de la producción. Sin embargo, el mercado local es claramente dominante: el 98,6% de las ventas internas, en promedio, corresponde al abastecimiento del corte obligatorio, convirtiéndose en el principal motor de demanda para las plantas argentinas.

Las exportaciones, en cambio, atraviesan una marcada contracción. Entre enero y julio se embarcaron apenas 89.000 toneladas, el menor registro desde que comenzó a producirse biodiesel en el país. España y Países Bajos fueron los únicos destinos informados por INDEC. La comparación histórica muestra la magnitud del retroceso: en 2018 se habían exportado más de un millón de toneladas durante el mismo período, equivalentes al 62% de la producción argentina. Hoy representan apenas el 15% del consumo.
El mundo avanza hacia un nuevo récord
Mientras Argentina enfrenta dificultades para recuperar su producción, el escenario internacional muestra una tendencia completamente diferente. De acuerdo con Oil World, la elaboración mundial de biodiesel alcanzaría 69,5 millones de toneladas en 2026, un récord histórico que prolonga un crecimiento promedio anual del 8% durante los últimos quince años.
Estados Unidos, Brasil e Indonesia concentrarían cerca del 60% de la producción global. Estados Unidos y Brasil utilizan principalmente aceite de soja, mientras Indonesia se apoya en el aceite de palma. Los tres países cuentan con importantes excedentes agrícolas y políticas que impulsan el uso de biocombustibles.

Si se incorpora a la Unión Europea, el grupo explicaría el 81% de la producción mundial. Alemania es el principal productor europeo, con 3,8 millones de toneladas, aunque el bloque en conjunto se acerca a las 16 millones. A nivel global, el aceite de palma lidera entre las materias primas, seguido por soja, colza o canola, aceite de cocina usado y grasa bovina.
La expansión internacional también genera una demanda creciente de soja. Oil World proyecta que en 2026 se utilizarán casi 17 millones de toneladas de aceite de soja para biocombustibles, equivalentes a procesar unos 89 millones de toneladas de poroto. En Estados Unidos y Brasil, el crushing destinado a biodiesel debería superar las 30 millones de toneladas, mientras que en Argentina rondaría las 5 millones. El crecimiento de esa demanda contrasta con el estancamiento de la industria local, que perdió participación justamente en un mercado mundial que continúa expandiéndose.
