El INTA monitorea el clima para anticipar cambios en la ganadería


El monitoreo de las variables climáticas se convirtió en una herramienta estratégica para anticipar cambios en los sistemas productivos. En el extremo sur del país, especialistas del INTA analizan desde hace años el comportamiento de las precipitaciones, la temperatura, el viento y la humedad para comprender cómo esas condiciones repercuten sobre la disponibilidad de forraje y, en consecuencia, sobre la actividad ganadera.

La estación meteorológica de San Sebastián, en Tierra del Fuego, representa un punto clave dentro de esta estrategia. Su funcionamiento permite generar información sistemática y confiable en un establecimiento ganadero en actividad, aportando datos que no solo sirven para conocer el escenario actual, sino también para proyectar posibles tendencias climáticas y acompañar la planificación productiva.

La estación funciona desde 2012 en la Estancia Cullen y forma parte de la Red de Estaciones Meteorológicas Automáticas del INTA. Su ubicación permite obtener registros en condiciones reales de producción, un aspecto fundamental para complementar los análisis realizados a escala regional y comprender de qué manera las variaciones ambientales pueden impactar sobre los sistemas ganaderos.

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Foto: INTA

El clima y la disponibilidad de pastizal

En una región donde la ganadería depende principalmente del pastizal natural, conocer el comportamiento del clima adquiere una importancia particular. El crecimiento del recurso forrajero está directamente condicionado por las variables meteorológicas, por lo que disponer de información precisa permite anticipar escenarios de disponibilidad de alimento y ajustar las estrategias de manejo.

Macarena Cardozo, especialista de la Agencia de Extensión Rural Río Grande e integrante de la red del INTA, explicó que las estaciones registran parámetros fundamentales para interpretar la evolución del territorio. “Las estaciones toman datos de parámetros fundamentales como precipitaciones, temperatura, viento y humedad, que son claves para entender cómo evoluciona el pastizal y cómo eso impacta en la producción”, señaló.

A partir de estos registros, los especialistas pueden relacionar el comportamiento climático con las condiciones productivas y detectar modificaciones que podrían requerir respuestas por parte de los establecimientos. El objetivo es que la información meteorológica no quede limitada a un registro estadístico, sino que se transforme en una herramienta concreta para la toma de decisiones de los productores.

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Foto: INTA

Precipitaciones más intensas y períodos secos

Uno de los aspectos que despierta especial atención es el cambio observado en el comportamiento de las lluvias en el sector centro-norte de Tierra del Fuego. Según Cardozo, en los últimos años se registran precipitaciones más intensas concentradas en períodos más cortos, en contraste con el patrón de lloviznas frecuentes que contribuían a mantener la humedad del suelo.

“Antes predominaban las lloviznas constantes que sostenían la humedad del suelo. Hoy hay lapsos más prolongados sin lluvias, lo que, junto con temperaturas más elevadas en verano e inviernos más leves, impacta en la disponibilidad hídrica”, explicó la especialista.

Esta transformación tiene consecuencias sobre recursos esenciales para la ganadería. Entre ellos aparecen las lagunas, chorrillos, arroyos y las napas, que constituyen fuentes fundamentales de agua para los animales. El seguimiento meteorológico permite observar cómo evolucionan estas condiciones y aportar elementos para evaluar sus posibles efectos sobre los establecimientos.

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Foto: INTA

Información disponible para productores y técnicos

La utilidad de la estación no se limita al análisis de los especialistas. Los datos registrados pueden ser consultados por productores, técnicos y otros usuarios mediante la plataforma digital del INTA, donde se encuentra información actualizada en tiempo real y registros históricos que permiten comparar diferentes períodos.

Esta disponibilidad facilita el seguimiento de las condiciones climáticas y contribuye a construir diagnósticos más ajustados a cada zona. Además, la acumulación de datos históricos permite identificar tendencias y generar escenarios que ayuden a anticipar posibles cambios en la producción.

Para Cardozo, integrar la información climática con el conocimiento de los procesos productivos permite mejorar las herramientas disponibles para el sector. El desafío consiste en transformar los registros meteorológicos en información útil para sistemas ganaderos más resilientes y adaptados a las condiciones locales.

En este sentido, la estación de San Sebastián constituye una fuente estratégica de conocimiento para el extremo sur argentino. El seguimiento continuo del clima permite comprender mejor la relación entre ambiente y producción y brinda a los sistemas ganaderos elementos para prepararse frente a escenarios climáticos cambiantes.