La Argentina defendió en Europa la producción de biodiésel y busca proteger sus exportaciones


La Argentina dio un nuevo paso en la defensa de su industria del biodiésel frente a la Unión Europea. Una delegación integrada por funcionarios nacionales y representantes del sector privado mantuvo una reunión de alto nivel en Bruselas para presentar evidencia técnica sobre el sistema productivo argentino, luego de que el Parlamento Europeo rechazara una propuesta que buscaba clasificar a la soja como materia prima de alto riesgo de Cambio Indirecto del Uso de la Tierra (ILUC, por sus siglas en inglés).

El encuentro tuvo como objetivo que la Comisión Europea incorpore en la futura reglamentación el criterio adoptado por el Parlamento, evitando restricciones que podrían afectar las exportaciones argentinas de biodiésel. La preocupación del sector radica en que una clasificación desfavorable de la soja limitaría el acceso al principal mercado internacional del biocombustible argentino, que el año pasado generó alrededor de US$350 millones en ventas externas.

Presentación técnica para respaldar el modelo argentino

La reunión bilateral fue encabezada por el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y por el secretario argentino de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun. También participaron el embajador Fernando Iglesias, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios, Agustín Tejeda, además de representantes de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio).

Durante las exposiciones, el presidente de Ciara, Gustavo Idígoras, presentó datos que muestran que la superficie sembrada con soja en la Argentina no aumentó, sino que se redujo en los últimos años, desestimando así uno de los principales argumentos utilizados para justificar una eventual clasificación de alto riesgo de ILUC.

Biodiésel

El dirigente explicó además que el crecimiento de la soja de segunda se produjo sobre áreas agrícolas que ya habían sido utilizadas previamente con cultivos de invierno, por lo que no implicó la incorporación de nuevas tierras a la actividad agrícola ni cambios indirectos en el uso del suelo.

Cambios en la metodología y reconocimiento a los cultivos secuenciales

Uno de los principales planteos argentinos fue la necesidad de que el futuro Reglamento 807 de la Comisión Europea incorpore una metodología basada en datos nacionales y no en indicadores globales, ya que, según sostienen desde el sector, los parámetros actualmente utilizados no reflejan la realidad productiva de la Argentina ni del Mercosur.

En ese sentido, la delegación propuso reconocer el concepto de cultivos secuenciales, es decir, la producción de diferentes especies sobre una misma superficie agrícola durante un mismo ciclo productivo. La iniciativa se apoya en criterios promovidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y permitiría considerar automáticamente como de bajo riesgo ILUC a estos sistemas de producción.

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La propuesta también beneficiaría a otros cultivos destinados a la elaboración de biodiésel y otros biocombustibles, como camelina, carinata, colza y cártamo, ampliando las oportunidades comerciales para productos industrializados que podrían acceder al mercado europeo bajo un marco regulatorio más favorable.

Europa garantiza el comercio mientras continúa la negociación

Según trascendió tras la reunión, la Comisión Europea aseguró que el flujo de exportaciones de biodiésel argentino continuará sin inconvenientes mientras se redefine la normativa comunitaria. Las conversaciones se retomarán a fines de agosto, una vez concluido el receso de verano europeo, cuando comenzará la redacción del nuevo reglamento.

Desde Ciara destacaron que la recepción de las propuestas argentinas para proteger su biodiésel fue positiva y señalaron que las autoridades europeas valoraron especialmente el nivel técnico de las presentaciones. Incluso remarcaron que la Argentina fue el primer país en acercar alternativas concretas para mejorar el futuro marco regulatorio.

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Entre los argumentos adicionales presentados, la delegación destacó que la soja de segunda ya representa cerca del 25% de la producción nacional y que el sistema argentino exhibe altos niveles de productividad con menores emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los esquemas europeos.

La estrategia conjunta entre la Cancillería, la Secretaría de Agricultura, la Embajada argentina ante la Unión Europea y las cámaras empresarias busca preservar uno de los mercados más importantes para el biodiésel argentino y evitar futuras barreras comerciales que puedan afectar la competitividad de una industria clave para el agregado de valor a la producción de soja.