La falta de humedad empieza a frenar la siembra de maíz en la región núcleo
La Región Núcleo atraviesa el inicio de septiembre con reservas hídricas ajustadas y una creciente preocupación en torno a la evolución de los cultivos de invierno y el ritmo de implantación del maíz temprano. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 70% de los suelos se encuentra actualmente entre condiciones de escasez de agua y sequía, mientras que apenas el 30% mantiene reservas entre regulares y adecuadas.
El panorama para el maíz contrasta fuertemente con el registrado durante el invierno de 2025, cuando casi toda la Región Núcleo presentaba reservas adecuadas a óptimas. Desde GEA-BCR habían advertido en mayo que no había elementos para esperar que el invierno de 2026 repitiera el comportamiento excepcionalmente lluvioso del año anterior. Finalmente, julio y agosto cerraron con precipitaciones cercanas a los valores históricos, pero sin generar una recuperación suficiente de las reservas.

Más de 500.000 hectáreas de maíz ya fueron sembradas
La siembra de maíz temprano alcanzó un 25% del área prevista, equivalente a más de 500.000 hectáreas y al mayor avance registrado para esta fecha durante las últimas cinco campañas. El centro-sur de Santa Fe concentra el mayor progreso, con un 70% del área implantada, mientras que el sudeste de Córdoba llegó al 15%. Más atrás se ubican el sur de Santa Fe, con 12%, el noreste bonaerense, con 8%, y el noroeste bonaerense, apenas con 2%.
Sin embargo, la falta de humedad comienza a convertirse en una limitante concreta para el maíz en el oeste de la región. En zonas como Carlos Pellegrini y Marcos Juárez quedan pocos lotes con condiciones adecuadas para continuar con las labores. En San Gregorio, incluso con una fecha de inicio inédita, algunos lotes recientemente sembrados ya muestran restricciones por la humedad disponible. En el noroeste bonaerense, localidades como Junín mantienen una estrategia más cautelosa y prevén comenzar cerca del 20 de septiembre, debido a que incluso los sectores bajos permanecen secos.

La temperatura, otro condicionante para el maíz
A la falta de agua se suma otro factor de incertidumbre para el maíz: las bajas temperaturas registradas durante los últimos días. La BCR señala que lo ideal es sembrar el maíz con temperaturas de suelo superiores a 12°C, condición necesaria para favorecer una germinación uniforme.
Sin embargo, durante los últimos seis días se registraron temperaturas inferiores a 0°C, con mínimos extremos de -5,3°C en Idiazabal, -4,9°C en Junín, -4,5°C en Rojas y -4°C en Chacabuco. Las heladas todavía no generaron daños importantes en algunos lotes de maíz porque las plántulas no habían emergido, aunque podrían demorar la emergencia.
El trigo mantiene su potencial, pero necesita lluvias
Además del maíz, el trigo todavía presenta un estado mayoritariamente favorable, aunque comienza a mostrar señales de deterioro. Actualmente, el 75% de los lotes se encuentra entre excelentes y muy buenos, pero esa proporción es 15 puntos porcentuales inferior a la registrada en la misma fecha de 2025. Además, un 5% de los lotes ya se encuentra en condición regular, afectado por las bajas temperaturas, la menor disponibilidad de agua y algunos problemas sanitarios.

Los técnicos consideran que todavía se mantienen buenas expectativas de rendimiento, pero advierten que el cultivo necesita nuevas lluvias para sostener el potencial actual. En el centro-sur de Santa Fe, la recomendación apunta a recibir una precipitación generalizada antes del 20 de septiembre, mientras que en otras zonas también esperan aportes que permitan recomponer la humedad del perfil.
A este escenario se suma la aparición de mancha amarilla, que comienza a modificar las estrategias de manejo. El objetivo inicial era esperar hasta la etapa de hoja bandera para aplicar fungicidas, pero el desarrollo del cultivo todavía está lejos de ese momento y la enfermedad gana presencia. Por eso, los técnicos analizan adelantar las aplicaciones para evitar que la condición sanitaria termine afectando un potencial de rendimiento que, pese a las restricciones actuales, todavía se mantiene elevado.
