Entre Ríos: confirman un foco de picudo rojo cerca de Colonia Elía
El SENASA confirmó la presencia del picudo rojo de las palmeras (Rhynchophorus ferrugineus) en una estancia ubicada a unos 7 kilómetros de Colonia Elía, en Entre Ríos. El hallazgo encendió una nueva alerta sanitaria en una zona cercana, río Uruguay mediante, a la República Oriental del Uruguay, donde esta plaga ya está presente y amplió su área de distribución.
La detección se produjo luego de una comunicación al organismo sanitario por la sospecha de presencia del insecto en una palmera canaria (Phoenix canariensis), que presentaba síntomas compatibles con el ataque del picudo. Técnicos del SENASA concurrieron al establecimiento, tomaron muestras y procedieron a erradicar el ejemplar afectado.
El caso representa un nuevo desafío para la vigilancia fitosanitaria en Entre Ríos, especialmente por la proximidad con una región donde el picudo rojo ya está establecido. La detección temprana permite adoptar medidas antes de que la plaga pueda extenderse hacia otras palmeras y generar nuevos focos.

El laboratorio confirmó la presencia de la plaga
Los ejemplares recolectados fueron analizados por el Laboratorio de Chajarí del SENASA, que confirmó el diagnóstico de Rhynchophorus ferrugineus. A partir de ese resultado, el organismo activó un plan de contingencia destinado a delimitar el foco y evitar la dispersión del insecto hacia otras palmeras de la zona.
Entre las primeras medidas se encuentra la intensificación del monitoreo, con el objetivo de identificar rápidamente nuevos ejemplares o síntomas compatibles. También se dispuso la inmovilización de material vegetal que pudiera contribuir a trasladar distintos estadios de desarrollo del picudo rojo y favorecer su expansión.
El operativo se desarrolla en coordinación con el Gobierno de Entre Ríos, los municipios de la región y la Administración de Parques Nacionales (APN). Desde la declaración de la alerta fitosanitaria, estos organismos trabajan en tareas de prevención, vigilancia y concientización para reducir el riesgo de ingreso y establecimiento de la plaga.
La estrategia apunta a detectar posibles nuevos casos antes de que el picudo rojo complete su ciclo y se disperse. Para ello, el seguimiento de las palmeras ubicadas en el área cercana al foco será una de las herramientas centrales durante las próximas etapas del operativo sanitario.

Una amenaza para las palmeras
El picudo rojo es un insecto que ataca a las palmeras durante diferentes etapas de su desarrollo y puede generar daños severos. El avance de la infestación puede provocar desde el deterioro y caída de las hojas hasta el debilitamiento extremo y, finalmente, la muerte de la planta.
Los adultos pueden alcanzar hasta cinco centímetros de longitud y presentan una coloración rojiza o anaranjada con manchas negras. Una de sus características más distintivas es el pico largo y delgado. La detección temprana resulta clave debido a que los daños pueden avanzar dentro de la planta antes de que los síntomas sean evidentes.
La situación adquiere especial relevancia por la cercanía con Uruguay, donde el picudo rojo se encuentra establecido y ha ampliado rápidamente su distribución. Esta situación incrementa la presión de ingreso hacia territorio argentino y obliga a reforzar los controles en las zonas próximas a la frontera.

Qué hacer ante una sospecha
El SENASA también viene desarrollando capacitaciones dirigidas a la comunidad a través de su Centro Regional Entre Ríos. El objetivo es que propietarios, productores y vecinos puedan reconocer las características del insecto, identificar señales de alerta y comunicar rápidamente cualquier sospecha.
Ante una posible presencia de la plaga, el organismo recomienda no movilizar insectos, palmeras, restos vegetales ni otros materiales provenientes del lugar afectado. Evitar el traslado de estos elementos es fundamental para reducir las posibilidades de que el picudo alcance nuevas plantas y establezca otros focos.
Las sospechas pueden notificarse al Sistema Nacional Argentino de Vigilancia y Monitoreo de Plagas (Sinavimo) o en la oficina del SENASA más cercana. La información sobre la distribución y características de la plaga también está disponible en el Geoportal del SENASA, herramientas que permiten fortalecer la vigilancia y limitar la dispersión del picudo rojo.
