El agro generó US$28.165 millones y explicó el 57% de las exportaciones
Las cadenas agroindustriales aportaron US$28.165 millones durante el primer semestre de 2026, un 18% más que en el mismo período del año pasado. El resultado significa que prácticamente seis de cada diez dólares que ingresaron al país por exportaciones fueron generados por el agro, que volvió a consolidarse como la principal fuente de divisas de la Argentina.
Según el Monitor de Exportaciones Agroindustriales elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), entre enero y junio el país exportó productos por US$49.454 millones. De ese total, el 57% correspondió a las distintas cadenas agroindustriales, pese al crecimiento que también registraron las ventas externas de combustibles y energía.
El informe analiza 20 cadenas productivas a partir de diez indicadores, entre ellos el ingreso de divisas, la cantidad de destinos y la posición de la Argentina en el comercio internacional. Para Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA, el avance energético permite diversificar las fuentes de dólares, pero el agro todavía representa más de la mitad de las exportaciones y conserva margen para seguir creciendo.

Girasol y yerba mate, los grandes avances
Entre las cadenas analizadas, el girasol fue la que registró el mayor crecimiento, con una suba del 129% en sus exportaciones respecto del primer semestre de 2025. Además de incrementar fuertemente sus ventas, alcanzó récords tanto en toneladas como en dólares y permitió que Argentina escalara posiciones en el mercado internacional.
El país pasó del cuarto al tercer lugar entre los principales exportadores mundiales de aceite de girasol. La yerba mate también tuvo un salto significativo: Argentina pasó del segundo puesto al primero y se convirtió en el principal exportador mundial del producto.
El avance no se limitó a esas dos cadenas. La cebada pasó del sexto al tercer puesto mundial, mientras que los porotos y el poroto de soja avanzaron del quinto al tercero. La harina de soja alcanzó el primer lugar y el trigo subió del séptimo al quinto puesto.
El desempeño exportador del agro también permitió alcanzar récords en toneladas y dólares en cadenas como carne de cerdo, productos de la pesca, carne y lana ovina y lácteos. “Encontramos que muchos complejos escalaron posiciones”, destacó Pisani Claro.

Soja, maíz y carne sostienen las divisas
El complejo sojero continúa siendo uno de los principales generadores de dólares para el país. Durante los primeros seis meses del año exportó más de US$9.000 millones, con productos que llegaron a más de 55 países.
El maíz también mantuvo una posición destacada. Argentina ocupa el tercer lugar entre los principales exportadores mundiales y representa el 14% del cereal que se comercializa internacionalmente. Entre enero y junio, las ventas externas alcanzaron US$4.200 millones, un 7% más que en igual período de 2025, y llegaron a más de 70 destinos.
La carne vacuna mostró otro de los avances relevantes. La facturación creció 37% interanual durante el semestre, mientras que los envíos alcanzaron más de 50 mercados. Del total producido en Argentina, el 73% se consume dentro del país y el 27% restante se destina a exportación.

El potencial si se eliminan las retenciones
El estudio de FADA también calculó cuánto podría crecer el sector bajo un escenario de eliminación de los derechos de exportación. La estimación indica que las cadenas agroindustriales podrían generar US$25.800 millones adicionales en exportaciones y crear más de 500.000 puestos de trabajo.
El cálculo contempla una fuerte expansión de la producción de granos: de un promedio de 126 millones de toneladas de las últimas cinco campañas a 196,5 millones de toneladas, es decir, unas 70,5 millones adicionales. Parte de ese volumen se exportaría como grano y otra parte se industrializaría.
Para FADA, el potencial excede la generación de divisas. Cada mercado externo alcanzado moviliza productores, trabajadores, industrias, transporte, logística, servicios y tecnología, mientras los dólares generados permiten financiar importaciones de maquinaria, insumos y bienes necesarios para la actividad económica.
Con ese escenario, la agroindustria mantiene un papel central en la economía argentina. El desafío pasa por transformar su capacidad exportadora en mayor producción, inversión y empleo, al mismo tiempo que el crecimiento de sectores como energía y combustibles permite ampliar y diversificar las fuentes de divisas del país.
