Crean una papa más resistente a la sequía y al calor que podría rendir hasta un 12% más


Un equipo de investigadores argentinos logró un avance biotecnológico que promete aportar nuevas herramientas para enfrentar uno de los mayores desafíos de la agricultura actual: producir más alimentos bajo condiciones climáticas cada vez más exigentes. El desarrollo permitió obtener una variedad de papa capaz de soportar mejor la sequía y las altas temperaturas, con incrementos de rendimiento que pueden alcanzar el 12%.

La innovación fue presentada en el marco del Día Internacional de la Papa, que se celebra cada 30 de mayo por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En ese contexto, el trabajo desarrollado por especialistas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) se destacó por su potencial para fortalecer la producción agrícola frente al cambio climático.

Un desarrollo basado en la genética de las plantas

La investigación fue llevada adelante por equipos encabezados por Javier Botto y Deborah Rondanini, pertenecientes al Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (IFEVA), junto con docentes e investigadores de la FAUBA.

El proyecto se enfocó en comprender cómo las plantas de papa utilizan el agua y cuáles son los mecanismos genéticos que intervienen cuando enfrentan situaciones de estrés hídrico. A partir de esos estudios, los científicos identificaron genes clave capaces de mejorar la respuesta de los cultivos ante condiciones ambientales adversas.

Mediante la modificación de esos genes, lograron que las plantas mantuvieran niveles más elevados de fotosíntesis incluso cuando la disponibilidad de agua resultaba limitada o las temperaturas alcanzaban valores extremos.

Papa, INTA
Foto: INTA

Más producción en escenarios climáticos complejos

Los ensayos realizados demostraron que las plantas de papa desarrolladas mediante esta tecnología pueden alcanzar incrementos de rendimiento de hasta un 12% cuando atraviesan condiciones de sequía o calor, dos factores que habitualmente reducen la productividad agrícola.

Para Deborah Rondanini, la papa representa un cultivo estratégico tanto para la seguridad alimentaria como para el desarrollo económico, motivo por el cual fue elegida como modelo para avanzar en este tipo de investigaciones.

La especialista destacó que comprender el funcionamiento de determinados genes permite diseñar nuevas herramientas biotecnológicas orientadas a fortalecer la resiliencia de los cultivos frente a los desafíos ambientales.

Además, explicó que la experiencia adquirida con la papa puede servir de base para desarrollar soluciones similares en otras especies de importancia económica, ampliando el alcance de los resultados obtenidos.

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Un conocimiento que puede aplicarse a otros cultivos

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que no se limita exclusivamente al cultivo de papa. Los investigadores sostienen que los mecanismos biológicos identificados podrían trasladarse a otras producciones agrícolas. En ese sentido, la identificación de los llamados “genes blancos” abre la posibilidad de generar variedades más resistentes en cultivos como soja, tomate y otras especies de interés comercial.

Rondanini explicó que la transgénesis utilizada durante la investigación funcionó principalmente como una herramienta para comprender los procesos biológicos involucrados en la respuesta de las plantas al estrés ambiental.

A partir de ese conocimiento, los científicos consideran posible avanzar hacia técnicas de edición génica que suelen generar una mayor aceptación social y que podrían acelerar la incorporación de mejoras productivas en distintos sistemas agrícolas.

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Foto: INTA

Una patente con potencial productivo

El avance científico no quedó restringido al ámbito académico. Como resultado del trabajo realizado, los investigadores desarrollaron una patente internacional en conjunto con el CONICET, un paso que podría facilitar futuras transferencias tecnológicas hacia el sector productivo.

La obtención de esta patente representa una oportunidad para transformar el conocimiento generado en aplicaciones concretas para la agricultura, permitiendo que la innovación llegue eventualmente a productores y empresas vinculadas al sector.

La difusión de este desarrollo coincide con un contexto global marcado por la necesidad de incrementar la producción de alimentos utilizando menos recursos y enfrentando fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.

Con más de 5.000 variedades registradas en todo el mundo, la papa continúa siendo uno de los alimentos más importantes para la humanidad. En ese escenario, las nuevas herramientas biotecnológicas aparecen como una alternativa clave para mejorar la productividad y garantizar sistemas agrícolas más sostenibles, capaces de responder a las demandas alimentarias de las próximas décadas.