La soja se dispara por la tensión en Ormuz mientras el trigo y el maíz muestran realidades opuestas
La incertidumbre geopolítica volvió a sacudir a los mercados internacionales de granos. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la ruptura de la tregua entre Estados Unidos e Irán reavivó la preocupación sobre el estrecho de Ormuz, impulsó el precio del petróleo y arrastró al alza a la soja. Al mismo tiempo, el mercado argentino exhibe escenarios muy diferentes para los principales cultivos: mientras la comercialización del trigo nuevo continúa rezagada, el maíz recupera dinamismo gracias al ingreso de la cosecha tardía.
La entidad también advierte que el clima en Estados Unidos y la reaparición de China como comprador de soja norteamericana agregan presión alcista sobre los precios internacionales, en un contexto donde los fondos especulativos vuelven a apostar por la oleaginosa.
La soja encuentra impulso por el petróleo y el clima
La escalada de la tensión en Medio Oriente volvió a poner al estrecho de Ormuz en el centro de la escena. El aumento del riesgo sobre uno de los principales corredores energéticos del mundo impulsó el petróleo y fortaleció el precio del aceite de soja en Chicago, que ganó más de un 5% en la última semana y se acercó a los US$ 1.600 por tonelada.
Pero no es el único factor que sostiene el mercado. Las previsiones de altas temperaturas en zonas productivas de Estados Unidos generan preocupación sobre la próxima cosecha, mientras que la reactivación de la demanda china por soja estadounidense mejora las perspectivas comerciales.

En ese contexto, los fondos de inversión retomaron posiciones compradoras luego de varias semanas de ventas. El contrato más cercano de soja llegó a cotizar cerca de US$ 441 por tonelada, el valor más alto desde mayo, reflejando un renovado optimismo en el mercado internacional.
En Argentina, este escenario también sostiene los precios. La pizarra disponible ronda los US$ 325 por tonelada, alcanzando los mejores valores reales desde mediados de mayo. Sin embargo, la mejora de precios de la soja todavía no se traduce en una mayor comercialización.
El trigo nuevo avanza en el campo, pero no en los negocios
Además de la soja, mientras la siembra de trigo ya cubre el 82% de las 6,6 millones de hectáreas proyectadas, la comercialización de la campaña 2026/27 continúa por debajo de los niveles habituales.
Hasta el momento se negociaron apenas 2 millones de toneladas, equivalentes al 10,5% de la producción estimada, muy por debajo del promedio de los últimos cinco años. Además, aumenta la proporción de operaciones sin precio firme, una consecuencia directa de la caída de las cotizaciones.

Desde principios de mayo, el trigo a cosecha retrocedió desde valores cercanos a US$ 231 hasta alrededor de US$ 206 por tonelada, llevando a muchos productores a postergar la fijación de precios a la espera de una recuperación.
La Bolsa también advierte que el mercado internacional presenta un escenario más competitivo. La presión de la cosecha en Europa, Rusia, Ucrania y Canadá mantiene deprimidos los precios, mientras Argentina comienza a perder la ventaja que había logrado a principios de año cuando ofrecía el trigo más competitivo del mercado.
El maíz recupera ritmo con la cosecha tardía
A diferencia del trigo, el maíz mostró una recuperación en la actividad comercial durante las últimas dos semanas. La entrada de la cosecha tardía permitió cerrar negocios por unas 800.000 toneladas en la última semana, el mayor volumen desde fines de mayo.
En lo que va de la campaña ya se comprometieron 31,42 millones de toneladas, equivalentes al 46% de la producción prevista, un nivel cercano al promedio histórico.

Sin embargo, los precios continúan bajo presión. La abundante oferta proveniente del maíz tardío argentino y de la segunda cosecha brasileña mantiene la cotización en torno a los US$ 180 por tonelada, los valores más bajos desde el inicio de la cosecha.
Para la BCR, el dato positivo es que la demanda externa continúa absorbiendo la producción. Entre marzo y junio Argentina exportó 17,1 millones de toneladas de maíz, un ritmo que se mantiene alineado con el promedio de las últimas campañas y que permite sostener la salida comercial de una cosecha de volumen extraordinario, aun en un mercado internacional ampliamente abastecido.
